El equipo de Caritas que cada día trabaja y acompaña a las familias que  viven o en la barriada de Asperones, intentando estar ahí, al lado de los vecinos, compartiendo sus alegrías y tristezas, llevando a Jesús a los que más sufren, ha hecho un alto en el camino para reflexionar sobre su labor en el barrio. Esta es su experiencia:


“¿Trabajáis en Asperones?, ¿Y a eso le queda poco no?” Tal vez sea una de las preguntas que más escuchamos de un tiempo a esta parte, ya que las noticias sobre el “inminente” desmantelamiento de la barriada de Asperones vuelan en muchas direcciones y no siempre con la misma fiabilidad.

La propuesta a los vecinos es la de encontrar viviendas para ir trasladando a las familias que habitan la barriada, poco a poco. Para ello se han desarrollado algunos planes de formación desde la Junta de Andalucía, como la Escuela Taller y el Taller de Empleo que ya finalizaron el pasado mes de enero. Estas iniciativas abren una puerta a la esperanza de muchas de las familias que sueñan con tener una vivienda digna, fuera de lo que muchos creen un gueto (lejos también de la realidad), integrada en la sociedad, que puedan mantener con un sueldo propio, es decir, una vida propia. Y nosotros, a pie de calle, nos preguntamos si esto será posible.

La realidad nos supera  y tratamos de acercarla a la gente que busca respuestas rápidas, soluciones mágicas. “Preparamos el currículo y buscamos trabajo” nos dicen algunos de los alumnos que finalizaron estos talleres de empleo, preparándolos para el mundo laboral “real”, un mundo que, desafortunadamente, en este momento, no cuenta con los recursos necesarios para satisfacer estas necesidades.

Nosotros nos planteamos cómo será este camino”, de búsqueda de “sueños” que, tal vez, caigan en saco roto y alienten de nuevo la desesperanza. Pero, lejos de contagiarnos de la apatía y el miedo con el que la sociedad nos bombardea y la realidad nos estampa, tratamos de crear optimismo entre la juventud, tratamos de sostener , de escuchar, de apoyar a aquellas familias que empiezan a desesperar.
Por otra parte existe un núcleo que no asume este “desarraigo”, que se niega a abandonar la barriada, “su barrio”, donde tienen, una casa trabajada con esfuerzo, unas relaciones vecinales, una red de apoyo importante. Una forma de vida que nos puede parecer mejor o peor, pero que es su forma de vida… ¿Quiénes somos para cuestionarla?

El problema es que muchas de estas familias no tienen recursos económicos para valerse por sí mismas fuera de este entramado social que es el barrio. Y sin recursos personales para defenderse en un mundo que se muestra hostil ante el realojo de familias gitanas cerca de sus casas inmaculadas, con ese miedo que nace del desconocimiento y que, a menudo, se transforma en un rechazo a formas de vida que no compartimos.

Nuestra labor muchas veces está encaminada “simplemente” (y no es tan simple) a sostener estos miedos desde dentro del barrio y en nuestra cotidianeidad, desde fuera, manteniendo viva la esperanza, motivando al cambio, creando expectativas de vida más dignas, entendiendo la dignidad como la capacidad de hacerse cargo de sus propias vidas sin la dependencia del Estado, o  de las ONGs.

Aquellas familias que luchan por salir del barrio, por dar a sus hijos una vida mejor, regalarles una adolescencia que en su actual situación se ve muchas veces robada en pro de unas costumbres raciales, que muchos de ellos ya consideran obsoletas, que desean vivir tranquilos, dormir cada noche en la seguridad de un hogar, siguen en pie, y nosotros servimos a menudo de bastón, igual que Jesús en aquella historia en la que nos lleva en brazos. Nosotros tratamos de acompañar, de ser la huella contigua a las suyas, de subirlos a hombros cuando no pueden más y de dejarles volar cuando sea necesario.

Así estamos, callejeando, sintiéndonos parte de un barrio en proceso de cambio, un cambio que no sabemos cómo terminará, pero que vivimos cada día, sentimos en nuestras carnes, a través de las palabras, de la ansiedad, de la esperanza, del desasosiego, de la ilusión, del miedo, del arrojo, de cada una de las personas que, a pie de calle, nos brindan su confianza, nos cuentan sus inquietudes y nos piden muchas veces no más que  “estar ahí”.

0
0
0
s2sdefault
powered by social2s

INFORME FOESSA 2019

Calendario

Diciembre 2019
L M X J V S D
25 26 27 28 29 30 1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31 1 2 3 4 5