La red Cáritas en Filipinas, superando enormes dificultades logísticas, está consiguiendo que los primeros materiales para levantar refugios temporales hayan llegado ya a muchas de las familias que han perdido sus casas tras el paso del tifón Haiyan.

Reparto de 10.000 lonas para refugio temporal

Según informó ayer la red Cáritas desde el terreno, “miles de filipinos han dormido bajo techo por primera vez desde que el tifón golpeó el país”. Ello ha sido posible gracias a la operación de reparto en las zonas afectadas, sobre todo en Ormoc y Palo, de unas 10.000 piezas lona especialmente diseñadas para refugios temporales, diseñadas con materiales sólidos, duraderos y de bajo coste. A esta cifra se sumarán otras 20.000, que llegarán el 25 de noviembre a Filipinas, y 9.000 más que estarán en el país el 29 de noviembre.

Mark Mitchell, coordinador del equipo de respuesta a la emergencia desplazado por Caritas Internationalis a Filipinas, ha informado de la inminente llegada a Tacloban de 500 lonas enviadas por Cáritas desde Nueva Zelanda. En el aeropuerto de esta ciudad esperan los camiones que llevarán esas lonas y otros artículos de primera necesidad a las zonas más aisladas de la provincia de Leyte.

 

Junto a esos camiones, una larga fila de supervivientes esperan a ser evacuados en de la zona en aviones Hércules puestos a disposición de la emergencia tanto por Filipinas como por Australia, Nueva Zelanda o Japón. Muchos de ellos son niños, con rostros marcados por la fatiga y el trauma, y con necesidades, no sólo de comida o refugio, sino también apoyo y tiempo para recuperarse de sus heridas emocionales.

 

13 millones de afectados y un millón de casas destruidas

Según Caritas Internationalis se estima que hay 13 millones de personas damnificadas por el tifón, 4 millones de desplazados y un millón de casas destruidas.
[VER VÍDEO de Caritas Internationalis]

Además de material de refugio, la red Cáritas y la Iglesia local continúan distribuyendo otros artículos de primera necesidad, como agua potable, comida y ropa. Para ello cuentan con la colaboración de muchos filipinos.

“La solidaridad ahora es muy importante”, dice Trixie Suárez, directora de la Escuela de Singapur en Cebú, cuyos estudiantes y maestros recaudaron fondos y ayudaron a los miembros de la Cáritas local a distribuir alimentos y otros artículos entre 3.650 supervivientes de la tormenta en San Remigio y Medellín, al norte de Cebú. Allí, los daños son enormes: árboles arrancados, casas devastadas, iglesias dañadas, cables eléctricos inexistentes…

Lección de solidaridad de los supervivientes

A pesar de las necesidades extremas de las personas que se han reunido en esas ciudades para recibir la ayuda, la distribución se ha llevado a cabo sin incidentes, de manera tranquila. Los supervivientes muestran su corazón solidario y dan un ejemplo impagable de serenidad. "Nuestra casa no tiene techo, pero tenemos una pequeña terraza afuera y un poco de arroz, así que no me quejo”, dice Vilma, una mujer viuda con dos hijos. Y explica que otras personas necesitan más ayuda: "Thelma es una mujer embarazada de ocho meses que vive con su hijo. No tiene casa, comida ni ropa. Perdió todo. Debe recibir la ayuda primero; yo puedo esperar", añade Vilma.

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