Cáritas. Madrid, octubre de 2001.- Cáritas Española acaba de aportar una suma de 50.000 dólares (unos 10 millones de pesetas) como respuesta inicial al llamamiento urgente de ayuda a Afganistán lanzado ayer tarde desde Roma por la red de Cáritas Internacional para solicitar a las Cáritas donantes de todo el mundo la movilización de los fondos necesarios con los que cubrir una aportación global de 10.900.000 dólares que permita hacer frente a las operaciones de ayuda a las víctimas de la guerra que la organización está llevando a cabo en la región.

Este llamamiento de ayuda se produce después del intenso trabajo de identificación de necesidades realizado en el terreno en las dos últimas semanas por un equipo de logistas y expertos en emergencias de Cáritas Internacional, cuyo trabajo se ha sumado a la labor de asistencia a los refugiados afganos que venían desarrollando desde antes del 11 de septiembre en la frontera afgano-paquistaní la Cáritas Norteamericana (CRS, Catholic Relief Service) y la Cáritas Holandesa (Cordaid). Con objeto de supervisar las acciones que van a ponerse en marcha en el marco de la emergencia, Cáritas Internacional ha decidido crear un Comité de Coordinación, que estará integrado por un representante de la Cáritas de Pakistán, otro de CRS, otro de Cordaid y otros dos de las diócesis de Rawalpindi y de Hyderabad. Este Comité estará dirigido por un representante designado por el secretario general de Cáritas Internacional.

Para llevar a cabo las operaciones de ayuda a los refugiados afganos, el plan de acción puesto a punto por el personal de Cáritas presente en el terreno se ejecutará en estrecha colaboración con diversas organizaciones locales, que vienen trabajando como contrapartes tanto de las diócesis de Rawalpindi e Hyderabad, como de las Cáritas de Pakistán, de Holanda y de Norteamérica. Entre estas agencias locales figuran el Consejo Nacional para las Libertades Civiles (cuya base de operaciones está en Quetta), la Fundación Aurat (con infraestructura en Islamabad, Karachi, Quetta, Peshawar y Lahore), el Programa Paquistaní de Desarrollo Comunitario, las organizaciones CoAR (Coordination of Afghan Relief), Taraqee Trust, Inb Sina y AHDS (Afghan Health & Development Services), el Programa para la Protección y Promoción Medioambiental, el AWRC (Afghan Women Resource Centre), la Asociación Afgana para el Desarrollo y la Agencia Bost de Rehabilitación.

Dentro de los objetivos incluidos en el plan global de emergencia elaborado por la red Cáritas para responder a la crisis afgana figuran el reparto a unos 100.000 refugiados de ayuda de invierno (mantas, ropa de abrigo y tiendas) y enseres domésticos, la distribución de alimentos a unas 200.000 personas desplazadas en el interior de Afganistán, y la instalación de sistemas de agua potable y de letrinización para unas 50.000 personas. Junto a ello, se contempla la puesta en marcha de programas educativos y de atención médica a los refugiados, además del suministro de ayuda alimentaria suplementaria tanto a las poblaciones infantiles víctimas de la desnutrición como a las mujeres embarazadas y a las madres lactantes.

En el programa de emergencia de Cáritas figura también la distribución de material agrícola (aperos, semillas y vástagos de frutales) que permita a los refugiados poner en marcha microproyectos agrícolas de subsistencia mientras persista la crisis. Actualmente, las Cáritas que operan en el terreno disponen de material básico de emergencia para afrontar las necesidades que se planteen en los próximos meses.

Todos los artículos necesarios para dar respuesta a las acciones de emergencia pueden ser adquiridos en el mercado local. (A título ilustrativo, estos son los precios de coste a los que Cáritas está adquiriendo algunos de los materiales: equipo básico de cocina (compuesto por tazas, platos, vasos y cucharas para 5 personas, 2 cacerolas, una parrilla, un cucharón y un cuchillo), 10 dólares por unidad; baldes de plástico (de 40 litros de capacidad), 2 dólares por unidad; pastillas de jabón, 0,2 dólares por unidad; mantas, 3,5 dólares cada una; colchonetas, 4 dólares cada una).

Según las noticias facilitadas por el personal de Cáritas en la región, se estima que alrededor del 50 por ciento de los habitantes de Kabul, Kandahar y Jalalabad han huido de las ciudades, y se cifra en al menos un millón y medio el número de afganos que están intentando salir del país (un millón con destino a Pakistán), mientras que más de dos millones de personas han sido desplazadas de sus lugares habituales de residencia a causa de las acciones bélicas. Se desconoce con exactitud cuántos ciudadanos afganos se agolpan en la frontera con Pakistán a la espera de poder entrar en el país.

El Gobierno paquistaní, sin embargo, mantiene su firme negativa a abrir las fronteras a los refugiados afganos, aunque actualmente en la zona fronteriza hay un centenar de campos preparados para poder acoger nuevos contingentes de refugiados. En el interior de Afganistán se teme que la grave carencia de alimentos que se venía padeciendo desde hace meses se haya deteriorado hasta límites insospechados tras los sucesos del 11 de septiembre.

Los expertos de Cáritas presentes en la región calculan que la población en situación de riesgo necesitada de ayuda alimentaria urgente podría haber aumentado en las últimas semanas de cinco millones y medio de afganos a siete millones y medio, entre los que corren especial peligro los niños y las mujeres embarazadas.

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