Las Cáritas nacionales de África, reunidas en el marco de la V Asamblea General Panafricana celebrada en Kigali, la capital de Ruanda, entre el 29 de septiembre y el 4 de octubre bajo el lema “Globalización de la solidaridad. África, tú que has recibido como los demás, ¿qué ofreces al mundo?”, han hecho pública una Declaración Final en la que se recogen las claves de la identidad y la espiritualidad de la red Cáritas en la región, de su autonomía y de los canales de solidaridad entre ellas, así como las medidas prácticas a corto y medio plazo para avanzar en esos tres frentes.

En el preámbulo de la Declaración, las Cáritas africanas reafirman su “identidad eclesial y cristiana” y su firme compromiso de trabajar conjuntamente para “consolidar la autonomía bien entendida de nuestras Cáritas que constituyen un elemento de pastoral social”. “Convencidos de que otro mundo es posible -se lee en el citado documento--, estamos decididos a poner en macha nuestra imaginación con objeto de contribuir al desarrollo de las capacidades de los pobres y los excluidos, a fin de que ellos puedan decidir sobre su propio destino”.

Reforzar la identidad

Tras recoger las claves de su identidad -“somos más que una ONG y compartimos en lo esencial las preocupaciones de otras organizaciones de la sociedad civil, pero somos, sobre todo, agentes de pastoral social de una Iglesia comunidad de caridad”, se señala en la Declaración--, las Cáritas de África identifican los desafíos a los que se enfrentan en esta cuestión, como son la escasa integración de Cáritas en el conjunto de la Pastoral de las Iglesias particulares, la falta de implicación de los responsables de las Iglesias locales en la acción de las respectivas Cáritas, la instrumentalización de Cáritas al servicio de intereses particulares, la persistencia de la lógica de la asistencia tanto en los responsables de Cáritas como en los destinatarios de sus acciones y la formación insuficiente de los agentes de la institución en aspectos sociales.

¿Cómo superar estas carencias? Los participantes en la Asamblea han consensuado una serie de medidas que, según se recoge en la Declaración Final, pasan por reforzar la implicación personal de los cristianos en Cáritas como expresión auténtica de su fe; desarrollar una conciencia de complementariedad y solidaridad entre todos los actores de la pastoral, a fin de que todas las acciones sean debidamente valoradas, especialmente el trabajo de Cáritas; dar prioridad al acercamiento participativo y la implicación de todos los miembros de la comunidad, especialmente los obispos, en la planificación de las acciones de Cáritas; y potenciar el papel y el lugar de las mujeres en la labor y las estructuras de la institución.

En busca de la autonomía

En el encuentro de Kígali, los representantes de las Cáritas africanas reflexionaron también sobre la asignatura pendiente de la autonomía de actuación y las fórmulas para superar unas condiciones de dependencia que, como se reconoce en la Declaración, están vinculadas a la historia colonial, al desgobierno y la corrupción, a la excesiva pobreza de la inmensa mayoría de la población africana, a factores climáticos y medioambientales, a la actitud de algunas contrapartes y su escaso conocimiento de la sensibilidad y realidad africanas, y a cierta falta de profesionalidad, unida a la carencia de los recursos para contratar los equipos de expertos necesarios.

Para avanzar en el objetivo de la autonomía, las Cáritas de la región se han marcado, como prioridades, impulsar la profesionalización de sus propios recursos humanos; potenciar las actividades generadoras de fondos con destino a los más desfavorecidos; asegurar el empleo de los trabajadores permanente de Cáritas y dotarlos de planes de formación adecuados; dar prioridad a las acciones dirigidas a mejorar la formación, organización y capacidad de análisis y participación de las comunidades locales; y estimular el intercambio entre las Cáritas africanas de aquellas experiencias dirigidas a impulsar su autonomía.

Mecanismos de solidaridad

Por último, la Declaración Final de Kígali enumera una serie de medidas consensuadas entre todas las Cáritas de África para avanzar en la solidaridad mutua.

Con este objetivo, se ha acordado intensificar la animación para asegurar que las Iglesias locales se impregnen del ideal de la acción de Cáritas; reforzar el papel de coordinación a nivel nacional, zonal y regional; iniciar un debate a fondo con las contrapartes para asegurar la autonomía futura de las estructuras de las Cáritas locales; poner en marcha mecanismos propios de respuesta a las emergencias y a las acciones promovidas por Cáritas Internacional; generalizar la celebración de encuentros de Cáritas en cada uno de los países y de las diócesis; mejorar la formación en técnicas de captación de fondos, dando preferencia a los circuitos locales; promover experiencias de colaboración con las organizaciones de cooperación y desarrollo, especialmente del sistema de Naciones Unidas y con aquellas que compartan los mismos valores e ideales; crear un fondo de emergencias en el marco del Secretariado regional de Cáritas África; utilizar de forma más eficaz los actuales canales de comunicación, sobre todo en lo que atañe al desarrollo de una web de Cáritas África; y reactivar los mecanismos tradicionales de solidaridad.

Esta edición de la Asamblea Panafricana de Cáritas ha contado con una participación muy destacada: la del obispo auxiliar de San Salvador, monseñor Gregorio Rosa Chávez, vicepresidente de Cáritas Internacional para América Latina y el Caribe. Su presencia en Kígali, más allá de aspectos meramente protocolarios, obedece a la voluntad de las Cáritas del Sur -África y América latina- de iniciar un camino de colaboración y coordinación que permita reforzar su propia identidad y su autonomía con respecto a las Cáritas del Norte

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