La Navidad nos invita a descubrir a Jesús en el rostro del necesitado. El Hijo de Dios quiso encarnarse en el mundo, asumiendo la humanidad y pasando como un hombre cualquiera. Siendo el Verbo eterno se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo (cf. Flp 2,7) y entrando en la historia humana.

Tal vez nos cuesta entender lo que significa que todo un Dios y Señor, creador del universo, se rebaje por amor para acercarse a una criatura suya: el ser humano, pobre, enfermo harapiento, necesitado y mortal. Pues eso es lo que hizo el Señor Jesús al nacer en un pesebre en Belén; y eso es lo que celebramos en la Navidad. Asumiendo la naturaleza humana, Jesús se hace presente en los últimos y en los más necesitados de los hombres.

Siendo así, podemos descubrir su rostro en los más pobres y necesitados. San Francisco de Asís, descubriendo en un leproso el rostro de Cristo, fue capaz de besarlo, en un momento de la historia (s. XIII) que se consideraba contagiosa dicha enfermedad.

Podemos encontrar a Jesús en el rostro de tantas personas necesitadas, pobres, enfermos, hambrientos, inmigrantes, presos, ancianos, maltratados. En nuestra sociedad del bienestar y de la opulencia sigue habiendo pobres necesitados de los bienes más elementales: alimento, ropa, casa, trabajo. Cerca de nosotros y en nuestro entorno podemos descubrir a personas necesitadas, que reflejan el rostro de Jesús. La Navidad nos ayuda a abrir los ojos, a descubrir el rostro de Jesús en quienes pasan a nuestro lado, sobre todo en los más necesitados.

La Navidad puede darnos una mirada nueva, para contemplar mejor la cruda realidad de nuestro mundo y mejorarla. La Navidad nos puede dar una luz nueva, que ilumine nuestra vida y nos haga ver las cosas de otro modo más humano y fraterno.

La Navidad es una hermosa fiesta, para vivirla con alegría y con esperanza; para dar gracias a Dios, porque ha venido a buscarnos y a sacarnos del atolladero en que nos hemos metido por el egoísmo y el pecado. Y para acercarnos a nuestros hermanos más necesitados, descubriendo en ellos el rostro de Jesucristo, quien se ha rebajado para acercarse a nosotros. Vivamos nosotros la alegría de haber encontrado a Cristo en el hermano necesitado.

¡Feliz Navidad!

+ Jesús, Obispo de Málaga


Málaga, diciembre 2017
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