Francisco Domínguez, psicólogo del Centro Gerontológico Buen Samaritano de Cáritas Diocesana de Málaga, cuenta cómo están viviendo los mayores este tiempo de pandemia.

Mucho se ha hablado desde el mes de marzo sobre la vida en las residencias de personas mayores. Sabemos y sentimos que ha sido y está siendo una franja de edad muy azotada por la pandemia que estamos sufriendo. Hay muchos datos sobre esto y no es el objetivo de estas líneas incidir más en ellos.
Es importante también poner luz y dar voz a la otra cara de la moneda: cómo han vivido nuestros mayores y están viviendo este momento, quienes han dado un claro ejemplo de resiliencia en mayúsculas.

Para escribir este artículo me he basado en conversaciones con personas mayores que actualmente viven en la Residencia El Buen Samaritano y en mi experiencia con ellos durante estos meses.

Hay muchas palabras o expresiones que han pasado a formar parte de nuestro vocabulario diario (distanciamiento físico, confinamiento, cuarentena, COVID-19, contagio, etc.). Vamos a pararnos a comprobar cómo están incidiendo en el día a día de los residentes del Buen Samaritano.

En cuanto a la distancia social que se mantiene entre las personas hay quien ha encontrado paz y quien con resignación admite que aunque “es una situación muy saborida” las medidas de prevención que conocemos de distancia social, mascarilla, lavado de manos, etc. “son incómodas pero se hacen”.

Sobre los momentos de aislamiento en la habitación cabe decir que en general lo recuerdan como “momentos duros” pero a la vez “no tuve en ningún momento sensación de encierro”. “Más que el aislamiento afecta el hecho de no poder hacer algo, aunque sea algo que no sueles hacer”.

En general existe temor hacia contagiarse del COVID-19 pero quizá existe más miedo a que se contagien las personas cercanas o la familia más que uno mismo. Es decir, hay una actitud de responsabilidad hacia el cuidado propio para poder así cuidar y proteger a las demás personas con las que conviven.

Un gran número de personas se apoyan en la fe para superar estos momentos y los pasados, teniendo muy presente la frase “esto va a pasar”. Las celebraciones religiosas han tenido un lugar especial a lo largo de estos meses, siendo reflejo a su vez de las medidas de prevención que se iban dictando.

Otro gran apoyo ha sido el contacto con las familias, en forma de llamadas telefónicas o videollamadas. También se han hecho videollamadas entre los mismos residentes con ayuda de las auxiliares para darse ánimos en momentos de cuarentena. Las personas nos necesitamos para vivir. Y no era fácil pensar antes de marzo cómo “lo tecnológico” podría acercar tanto a las personas.

En este sentido, los mismos residentes sirven como apoyo para otros residentes para “hacerles la vida más agradable”, “viendo a cada persona como única en el mundo” y todo ello se logra, entre otras cosas “estando presentes”.

Si me permiten, también ha sido importante dejar una ventana abierta al humor, para poder acompañar y relativizar la dureza de estos meses donde todos hemos perdido a alguien, sea residente, familiar o conocido, pero de igual manera personas.

Estos son algunos retazos que este tiempo nos está brindando y nos está mostrando la capacidad de adaptación que tienen las personas mayores a las circunstancias que se van presentando, de manera que les permite estar abiertos a lo que se puede hacer y se deja a un lado lo que no se puede hacer.



Fuente: Diocesismalaga.es
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