Tras más de 100 días, el alumnado del centro formativo Sagrada Familia por fin vuelve a las aulas. El apoyo entre compañeros y el acompañamiento cercano y personalizado que les ha ofrecido el profesorado durante todo este tiempo ha sido fundamental para que los alumnos mantuvieran vivas las ganas de seguir formándose y mejorando sus posibilidades laborales.

Ha sido un periodo difícil para todos en el que se han tenido que realizar grandes esfuerzos para adaptarse con rapidez a las nuevas rutinas de aprendizaje que se impusieron de la noche a la mañana. Para buena parte del alumnado continuar con las clases de manera telemática era especialmente complicado debido tanto a la falta de recursos económicos como a la de medios tecnológicos. Con el fin de minimizar estas dificultades y ofrecer una respuesta eficaz a los participantes de los cursos formativos, desde Cáritas Diocesana de Málaga se ofrecieron ordenadores portátiles, se facilitaron conexiones a internet e, incluso, según cuenta la directora del centro formativo, Mª Auxiliadora Moreno, en alguna ocasión han tenido que llevar al domicilio de algún alumno las actividades, folios y bolígrafos. «La llamada brecha digital se ha dejado notar especialmente en estas circunstancias y, si para conseguir que nadie se quedase atrás, teníamos que hacerles llegar el material a su casa, se hacía. Nosotros tenemos muy interiorizado que lo más importante son nuestros alumnos y hemos vivido este tiempo con un gran compromiso», explica María.

Seis alumnos han conseguido el título de graduado en ESA

Iniciar la formación a través de plataformas y correos electrónicos supuso un gran reto para todo el equipo docente, principalmente porque los alumnos no estaban familiarizados con el manejo de dispositivos electrónicos. El primer objetivo fue sostener la motivación para el aprendizaje. Estaba claro que el avance y la forma de comunicar conocimientos no iba a ser la misma, pero era fundamental que el alumnado se sintiese acompañado en todo momento.

Para la directora de Sagrada Familia las primeras semanas sirvieron para familiarizarse con el canal digital: el uso de correos electrónicos, videoconferencias, etc. «Una vez superada esa fase, comenzamos a transmitir de la manera más cercana posible los contenidos que ya se habían impartido en clase».

La respuesta de los alumnos ha sido irregular al tratarse de grupos y de personas con realidades muy distintas unidas, eso sí, con un rasgo común: su vulnerabilidad social y laboral. A pesar de las vicisitudes puede hacerse una lectura esperanzadora y positiva, pues se han obtenido logros muy significativos, fruto del compromiso de profesores y alumnos en estos tres meses.

«Además de haber mantenido vivo el compromiso y la rutina de aprendizaje, también seis alumnos han logrado obtener el título de graduado en secundaria gracias a su esfuerzo y a la gran implicación que ha mostrado el equipo docente», afirma Jesús Pastor, responsable del Área de Empleo de Cáritas Diocesana de Málaga. Otros cinco alumnos han aprobado algunos parciales y volverán a presentarse en septiembre.

Adaptaciones del centro

Todos los participantes de cada una de las modalidades formativas han podido incorporarse el mismo día gracias a las adaptaciones y reformas que se han realizado en el centro para incrementar la seguridad. Así mismo, se han adoptado una serie de medidas organizativas, tales como garantizar que los alumnos de los distintos cursos no coincidan ni a la entrada ni a salida del centro. También los descansos se mantendrán en distintos horarios y se ha creado una cartelería con las normas a cumplir en las distintas dependencias. Según explica Pastor «ha sido necesario ampliar una de las aulas para crear dos salas medianas en las que se pudiera cumplir con la distancia de seguridad establecida por la normativa vigente».

Para volver a retomar el ritmo de las clases presenciales se han tenido que reprogramar los contenidos, pues en este momento no todos se encuentran al mismo nivel. Durante este tiempo no se han impartido nuevos contenidos, pero sí que se han ido afianzando los conocimientos ya adquiridos, posibilitando que ahora pueda dedicarse un mayor número de horas a las prácticas. El profesorado seguirá ofreciendo un seguimiento personalizado y se irá adaptando, como siempre, a las necesidades grupales e individuales, procurando que pronto puedan seguir avanzando con el temario.

María, al igual que el resto de sus compañeros, se enfrenta a esta nueva etapa cargada de ilusión «Nuestra meta final es la incorporación laboral del alumnado, así que ahora nos toca trabajar muy duro para que las empresas puedan volver a ofrecer oportunidades a estas personas».

Este proyecto se financia con la colaboración del Fondo Social Europeo.
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