El alumnado del Pretaller de “camarero restaurante bar”, que se imparte en el centro formativo Sagrada Familia, ha realizado esta mañana un ejercicio práctico en el que han colaborado todos los alumnos y profesores del centro. La actividad ha consistido en preparar y servir el desayuno a todos ellos con la ayuda de su monitora, Patricia Ferrer, y es la antesala de las prácticas que realizarán en empresas del sector a partir de julio. Este proceso formativo, que comenzó en enero, consta de un total de 410 horas, en las que están incluidas las 80 que se dedican a realizar prácticas laborales.

Para Inmaculada Moreno, tutora de este grupo «el comienzo fue complicado por la carga de tristeza y enfado que arrastraban, ya que cuentan con situaciones personales y familiares muy complicadas». El número de alumnos procedentes de otros países ha sido especialmente elevado en esta ocasión y se dan ciertas realidades comunes entre ellos. «A pesar de tener una gran formación y una buena trayectoria profesional se ven obligados a partir de cero ante la imposibilidad de homologación de sus títulos académicos», asegura la profesora. Este es el caso de Juan y Dudley, dos alumnos procedentes de Venezuela que, sin ningún apoyo familiar, están realizando enormes esfuerzos para salir adelante.

Juan, licenciado en Recursos Humanos y Relaciones Públicas, ahora mismo solo espera «encontrar en la hostelería un hueco para poder salir adelante y seguir prosperando poco a poco con mis estudios. Creo que en la vida hay que darlo todo porque no tenemos más oportunidades». Dudley es madre de dos hijos y se dedicaba a la hostelería antes de venir a España, donde ha tenido que volver a estudiar. «Es más fácil volver a sacarme el título de nuevo que conseguir que se me reconozca el que obtuve hace años», afirma decepcionada.
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