En el centro Sagrada Familia, el pasado año, 104 personas recibieron formación, de las cuales, 16 encontraron un empleo y 10 obtuvieron el título de ESA. Para obtener estos resultados, el vínculo con las empresas colaboradoras en las que el alumnado realiza las prácticas (Más Cerca S.A.M. Esselent Clean S.L., Clece S.L. y Ávila Limsama S.L.), es para la directora del centro, María Auxiliadora Moreno, «un factor fundamental, ya que solo así el proceso formativo puede ofrecer oportunidades reales de acceso al competitivo mercado laboral y cerrar de manera lógica esta etapa. Por esta razón, agradecemos profundamente la responsabilidad social y el compromiso que muestran estas empresas con estas personas que acuden a nosotros por sus especiales dificultades sociales, económicas y educativas». Este centro cuenta, además de con la financiación propia de Cáritas, con la colaboración del Fondo Social Europeo.

El grupo Clece colabora con este centro formativo de Cáritas Diocesana de Málaga desde hace varios años, ofreciendo la formación práctica al alumnado de limpieza y de ayuda a domicilio, en los diferentes grupos, una vez superados los contenidos teóricos impartidos en el centro. Para Estrella Alvarado, responsable de selección de esta empresa, «poder trabajar de la mano de Cáritas es siempre una experiencia muy positiva porque los alumnos vienen con muchas ganas de luchar, de aprovechar la oportunidad que se les brinda y, además, son buenos candidatos porque previamente han recibido una muy buena orientación laboral, social y humana que se percibe rápidamente en sus competencias laborales y en su actitud».

Esfuerzo y compromiso suman oportunidades

Paulino Martín se encontraba sin empleo y sobrepasado por una serie de problemas económicos y familiares que le llevaron a pedir ayuda en su Cáritas parroquial más cercana, Virgen del Camino, donde, además de prestarle su apoyo, le animaron a inscribirse en alguno de los cursos del centro formativo. Él accedió y unas semanas más tardes acudió a la primera entrevista. «Estoy y estaré eternamente agradecido a todos ellos porque salí de aquel encuentro con la sensación de que me iba a empezar a cambiar la vida, a pesar de que no me gustó nada el plan que me ofrecieron. La idea de tener que ponerme a preparar la ESA a mis años, no me hizo ninguna gracia», admite.

El proceso formativo de Paulino se vio en cierto modo interrumpido por el confinamiento, pero gracias al apoyo recibido pudo seguir adelante. «Yo no tenía ordenador, ni wifi para poder seguir con las clases de manera online, pero desde Cáritas me lo facilitaron y yo supe emplear este tiempo, no podía desaprovechar esta oportunidad. Además, me sentí siempre acompañado porque me llamaban con frecuencia».

Obtener el título de la ESA era para él «una asignatura pendiente y sin el empujón que me dieron los profesores y la directora, estoy convencido de que por mí mismo no me hubiese animado». Tras este paso, comenzó la formación para obtener el certificado de profesionalidad en Limpieza de superficies y mobiliario en edificios y locales, acompañado del correspondiente periodo de prácticas, que él desarrolló en CLECE. La suma de su esfuerzo, unido al compromiso de la empresa por ofrecer oportunidades a personas en desventaja social, han hecho posible que hoy Paulino tenga un contrato de trabajo en la misma empresa y que haya podido tomar las riendas de su vida con ilusión y esperanza.

«Finalizó la formación de limpieza en el mes de febrero y en marzo le ofrecimos un contrato de trabajo», afirma Estrella Alvarado, a quien le gustaría que aumentase el número de empresas colaboradoras porque «para estas personas en desventaja social y laboral es una oportunidad única que les proporciona una mayor cualificación, pero para nosotros también es una gran riqueza poder contar con ellos en nuestros equipos de trabajo».
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