“Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar y viejos autores para leer”. Esta frase del filósofo Francis Bacon podría ser una hermosa reflexión para el Día Internacional de las Personas de Edad, que se celebra hoy.

 Escrita en un atractivo mural que anima a pensar en positivo sobre el atardecer de la vida, es una de las que dan la bienvenida a todo el que se acerca a la luminosa sala de estar de la residencia de mayores Santa Lucía, de Cáritas Madrid, en Moratalaz, que acoge a 70 mayores con pocos recursos.
“La mayoría de nuestros residentes son viudas –dice su director José Antonio Jiménez- y también hombres que han trabajado toda su vida en el campo o en empleos muy precarios y que cobran pensiones muy bajas”. Esto explica que la mayor parte de ellos sólo alcancen a pagar el 20 o el 30 por ciento de los gastos que corresponden a su plaza. Además, siempre tienen algún caso de quien no puede aportar nada. Aunque la Comunidad de Madrid cubre una buena parte de los gastos, Cáritas Madrid tuvo que aportar el año pasado 300.000 euros.
En las seis plantas del centro, inmaculadamente limpias y cuidadas, trabajan 41 personas que se ocupan de llevar adelante las actividades cotidianas, entre las que destacan fisioterapia, terapias ocupacionales, excursiones –con vehículos adaptados-- y otras actividades de ocio. Tampoco falta el acompañamiento pastoral, con el rezo del rosario y la celebración diaria de la misa, actos a los que muchos acuden con gran interés. Asegurarse de que esta organización funciona correctamente es todo un reto, sobre todo cuando se realiza con personas que, en su mayoría, están en sillas de ruedas o en sillones geriátricos. Además, 28 de estas personas no pueden valerse por sí mismas y necesitan que les den de comer. José Antonio Jiménez se muestra particularmente satisfecho del trabajo de las cuatro religiosas brasileñas de la congregación Mensajeras del Espíritu Santo, que llegaron hace dos años. “Su presencia aquí 24 horas al día da un plus de calidad a este servicio”, reconoce el director. Gracias a esta dedicación es posible, por ejemplo, acompañar a ancianos que, simplemente, esperan el ocaso de su vida. Jiménez relata el caso reciente de dos residentes fallecidos hace poco “ya desahuciados por los médicos, a los que preferimos traer aquí con nosotros y sus familiares en lugar de dejarles en la soledad del hospital”.


50 residencias y 44 centros de día en toda España


Cáritas Madrid gestiona, en Orcasur, otra residencia de mayores similar a la de Moratalaz. Y en Cubas de la Sagra  funciona desde hace varios años la residencia “Santa María del Silencio”, un centro modélico de Cáritas Diocesana de Getafe para atender a mayores sordomudos. Estos son algunos de los 50 centros residenciales que las distintas Cáritas Diocesanas llevan adelante en España para atender a personas que no disponen de recursos suficientes, a los que se suman también otros 44 centros diurnos.


Pero la labor de Cáritas con las personas de edad se extiende también fuera del ámbito de los centros residenciales. Miles de voluntarios en las parroquias de España visitan en sus domicilios a mayores que viven solos y necesitan compañía y ayuda de todo tipo, desde una mejora de sus viviendas hasta realizar gestiones o prevenir la depresión. También apoyan a familiares que cuidan de sus mayores, para que no se vean desbordados.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, en España hay 7 millones y medio de mayores de 65 años, lo que representa el 17 % de la población. Este incremento va acompañado de un aumento de las personas muy mayores, que ya han rebasado los 80 años (unos dos millones en España). Además, las proyecciones de las Naciones Unidas señalan que en 2050 España ocupará el tercer puesto entre los países con mayor número de personas octogenarias, las cuales llegarán a ser el 12 % de su población.


Cáritas identifica varios retos a los que nuestra sociedad debe hacer frente ante el aumento de la esperanza de vida en nuestro país. Uno de ellos es cómo proporcionar cuidados al creciente número de personas que sufren enfermedades degenerativas que aparecen con mayor frecuencia en las personas de edad avanzada. Hace falta también un sólido sistema de pensiones y desarrollar un sistema adecuado de atención a la dependencia.
Cáritas enfoca su trabajo con los mayores desde una opción por las personas mayores más desfavorecidas socialmente.

0
0
0
s2sdefault
powered by social2s