¿EL COMERCIO PARA LA SEGURIDAD ALIMENTARIA?. REFORMAR EL COMERCIO PARA QUE LA ALIMENTACIÓN SEA REALIDAD PARA TODOS

Declaración política en ocasión de la "CUMBRE MUNDIAL SOBRE LA ALIMENTACIÓN: Cinco años después"

1. Introducción

En esta declaración de posición, CIDSE y Cáritas Internationalis (CI) señalan una serie de asuntos esenciales respecto a la seguridad alimentaria y el comercio, en ocasión de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación -Cinco años más tarde. El trabajo de ambas redes en este ámbito ha sido desarrollado por el Grupo CIDSE-CI sobre la UE, el Comercio y la Seguridad Alimentaria, que ha centrado su atención en el compromiso Nº 4 del Plan de Acción de Roma 1996: el comercio agrícola y el impacto de la liberalización comercial en la seguridad alimentaria del Sur.

En febrero de 2000, CIDSE y CI realizaron un documento de posición sobre el impacto de los Derechos de Propiedad Intelectual Vinculados al Comercio (TRIPs) y la seguridad alimentaria en los países en vías de desarrollo, donde se señalaba el impacto en la seguridad alimentaria de las normativas multilaterales sobre los DPI, rígidas y aplicables, que se extienden a los recursos genéticos en la alimentación y la agricultura, CI/CIDSE insistían en las implicaciones éticas respecto a la propiedad patentada de formas de vida derivadas de organismos vivos.

En el 2001, el arriba mencionado grupo elaboró un documento de posición respecto al comercio agrícola y la necesidad de reformar el Acuerdo sobre la Agricultura de la OMC, que en su forma actual es contrario a los intereses de los países en vías de desarrollo. Las actividades conjuntas de intercesión en este ámbito se han centrado hasta el momento, principalmente en la UE y la OMC, en cuestionar el reducido interés comercial de la Comisión Europea (CE) en los TRIPs y la agricultura. Hemos recordado a la CE los objetivos clave del desarrollo, incluidos en las políticas exteriores de la UE, así como la importancia de garantizar la coherencia entre sus políticas de desarrollo y el comercio.

CIDSE y CI han desempeñado un rol activo en las actividades preparatorias de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación 1996 y el encuentro de Roma “CMA - 5 años después”. Esta declaración de posición es un elemento clave del enfoque general de CIDSE/CI a la conferencia del 2002 y las recomendaciones que figuran a continuación responden al trabajo realizado por ambas redes en la promoción de la seguridad alimentaria, normativas justas en el comercio, buenas formas de gobierno global, un marco más equitativo para las relaciones internacionales, así como para la formulación y aplicación de estrategias eficaces para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2015.

2. Cumplir los compromisos

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2015 derivan de una serie de conferencias de la ONU incluida la Cumbre del Milenio de la ONU. Entre ellos se incluye el objetivo de reducir a la mitad la pobreza para el 2015. En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 19961, los líderes de 186 países comprometieron a sus gobiernos a reducir en la mitad el número de personas desnutridas en el mundo para no más tarde del 2015. Sin embargo, las últimas proyecciones de la FAO sugieren que los progresos actuales no alcanzarán dicha cifra, ya que se estima que para el 2015 el número de personas desnutridas se reduciría de 792 (1996/8)2 a 580 millones, en lugar de la cifra prefijada de 400 millones.

En su informe sobre el ‘Estado de la alimentación y la agricultura, 2000’ la FAO recoge la emergencia y magnitud del reto que afronta la comunidad internacional y los gobiernos nacionales: “A pesar de los progresos conseguidos en el pasado, durante los años 1990 en los países en vías de desarrollo, una persona de cada cinco ingería menos de la cantidad calórica mínima necesaria para el metabolismo, el trabajo y otras funciones. En todo el mundo, todavía hay más de 150 millones de niños menores de cinco años que están por debajo del peso correspondiente a su edad; más de 200 millones - más de uno de cada cuatro - han visto su crecimiento atrofiado. Estas condiciones parecen estar relacionadas con, al menos, la mitad de los 12 millones de muertes anuales de niños menores de cinco años y, en algunos de los más afectados supervivientes, con su retraso físico e incluso mental”.4

Esta situación es una ofensa tanto a nuestra común humanidad, como a las normativas internacionales en derechos humanos. Es interés de todos remediar esta situación, porque un mundo con mayor seguridad alimentaria, sería también un mundo con mayor seguridad humana para todos los pueblos.

3. La seguridad alimentaria y el derecho a la alimentación

Para CI y CIDSE, el acceso a una alimentación adecuado y suficiente es un derecho humano. Tanto la Declaración Universal de Derechos Humanos como la Convención de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1966 garantizan el derecho a la alimentación.5 En mayo de 1999, el Comité de la ONU sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales confió a los estados “una obligación fundamental de emprender las acciones necesarias para mitigar y aliviar el hambre”, y realizar todos los esfuerzos necesarios para responder a obligaciones básicas “utilizando al máximo los recursos disponibles”.

Se exigía a los estados y organizaciones internacionales su cooperación para la “acción conjunta e individual”, con el fin de alcanzar la plena realización del derecho a la alimentación y, como responsables de estas obligaciones deben reconocer plenamente estos compromisos.

En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, se afirmó que existe seguridad alimentaria “cuando todas las personas tienen en todo momento acceso a suficientes alimentos nutritivos respecto a la calidad, cantidad y variedad, que sean apropiados en el contexto de una determinada cultura.6 La seguridad alimentaria se alcanzará no sólo con el acceso a los alimentos, sino también mejorando las condiciones básicas de vida que sostienen la seguridad alimentaria - buena asistencia sanitaria, terrenos para los cultivos, recursos hídricos limpios, acceso al crédito, capacitación y educación.

La alimentación es mucho más que una simple mercancía. La alimentación es la vida y un derecho del que dependen otros derechos. Por ello, en este foro - Cumbre Mundial sobre la Alimentación: Cinco años después - CIDSE y CI proponen que, en la declaración de Roma 2002, sea adoptado oficialmente el Código de Conducta sobre el Derecho a la Alimentación.

4 . Poner a los pobres y las mujeres en el corazón de la elaboración de políticas

La opción preferencial por los pobres es un elemento básico de la doctrina social católica y tiene un significado universal. CI y CIDSE creen que los pobres deben tener la prioridad en las políticas comerciales y de seguridad alimentaria, y deben ser considerados y tratados como actores esenciales y colaboradores paritarios. Los recursos y las estrategias de seguridad alimentaria deben concentrarse en responder a sus necesidades. Las mujeres y las niñas deben recibir atención especial a causa del rol que desempeñan en la familia y, con frecuencia, en la comunidad. En muchas sociedades, las mujeres son los principales productores de alimentos y quienes más se ocupan de la asistencia en la familia y la sociedad en general.

5. Reformar las políticas comerciales para fomentar la seguridad alimentaria para todos (compromiso 4)7

Reconocemos que el comercio es un elemento fundamental para la seguridad alimentaria. Concordamos en que hemos de conseguir políticas de comercio alimentario y políticas comerciales en general que estimulen a nuestros productores y consumidores a la utilización de los recursos disponibles, en una economía transparente y sostenible (…) Nos esforzaremos por asegurar que las políticas del comercio alimentario y agrícola, y del comercio en general, contribuyan a fomentar la seguridad alimentaria para todos, a través de un sistema comercial mundial que sea leal y orientado al mercado” (Declaración de Roma, 1996).

La declaración precedente, acordada poco después de la conclusión de los compromisos del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de la Ronda de Uruguay, todavía se debe poner seriamente en práctica. Aunque el actual sistema de normas comerciales multilaterales fue acordado por consenso, en realidad fue diseñado por un reducido número de estados económicamente poderosos, principalmente para promover sus propios intereses económicos. CIDSE y CI querrían reiterar que el comercio y la liberalización del comercio no son fines en sí mismos, ni instrumentos en las manos de los poderosos para incrementar su riqueza. En lugar de eso, deberían servir para el desarrollo humano, sobre todo para los pobres y vulnerables.

Numerosos países en vías de desarrollo han liberalizado unilateralmente sus regímenes comerciales (con frecuencia como parte de los programas de ajuste estructural), con reformas que la OMC ya considera definitivas. No ha sido suficiente la liberalización en el Norte. Los países en vías de desarrollo están desaventajados ante el constante proteccionismo y normativas duplicadas de los países desarrollados, que deben pagar con millares de millones en comercio perdido.

5.1 La liberalización del comercio agrícola

La agricultura tiene una importancia social y económica enorme para los países en vías de desarrollo. En algunos de ellos, más del 80% de la población vive de la agricultura y el índice medio para el mundo en vías de desarrollo es de más del 50%, lo que significa una contribución al PIL del 30%-40% . En los países de la OCDE menos del 5% de la población económica activa trabaja en el sector agrícola y, por ello, su contribución a la renta nacional es pequeña. Por este motivo, la política comercial agrícola es esencial para el sustento y seguridad alimentaria de los países en vías de desarrollo.

El Acuerdo sobre la Agricultura (AsA) de la OMC puede ser el mejor ejemplo de política comercial diseñada por un pequeño número de estados económicamente poderosos, y contrarios a los intereses de los países en desarrollo. El AsA no ha cumplido los pronósticos que preveían el aumento de precios en ámbito mundial para los agricultores y la reducción de la producción en los Estados Unidos y la Unión Europea. En parte, esto es consecuencia de la introducción de exenciones al acuerdo, por parte de la UE y EE.UU., que les permitían aumentar sus niveles de ayuda a los agricultores. La cadena alimentaria global está cada vez más dominada por unas pocas grandes corporaciones que controlan y se benefician del proceso de liberalización, con beneficios marginales que corresponden a los agricultores y consumidores. Es cierto que con el AsA los precios de los alimentos se han visto reducidos, sin embargo, en valores netos, los países en desarrollo que importan alimentos no han llegado a beneficiarse, en parte por el control que ejercen las corporaciones en los negocios alimentarios globales. En su forma actual, el AsA ha promovido un sistema de agricultura industrial, que ha puesto en peligro la seguridad alimentaria de muchas poblaciones, tanto de países en vías de desarrollo como desarrollados. Existen métodos más productivos y sostenibles, pero no se promueven con genuina convicción.

Muchos países pobres dependen del acceso preferente a los mercados de los países desarrollados, y el valor del mismo se ha visto perjudicado por el Acuerdo sobre la Agricultura y los diferentes acuerdo de liberalización de mercados. A pesar de las promesas del AsA, las subvenciones nacionales a la agricultura han aumentado en los países desarrollados, fomentando excedentes agrícolas que, por su parte, han provocado la inundación del mercado mundial con alimentos subvencionados, perjudicando así a los productores de los países del Sur. Sobre todo, el AsA ha fallado al no reforzar, y en muchos caso, incluso minar la seguridad alimentaria de hogares pobres y comunidades de países en vías de desarrollo.

CI y CIDSE piensan que el compromiso de la Cumbre Mundial de la Alimentación de reducir a la mitad el número de personas desnutridas en el mundo, para no más tarde del 2015, debería convertirse en el objetivo general del Acuerdo sobre la Agricultura, que habría que reformar con el fin de:

  • Reducir las excesivas subvenciones nacionales y subsidios de exportación en los países de desarrollados, porque provocan serios daños a la prospectiva de mercado de los países en vías de desarrollo, inundando el mercado mundial con alimentos baratos y reduciendo los precios de manera artificial.
  • Incrementar el acceso de los países en vías de desarrollo a las exportaciones (especialmente producción al por mayor de pequeños agricultores) a los mercados de los países desarrollados.
  • Incrementar la flexibilidad de los gobiernos de los países en vías de desarrollo de proteger y ayudar a los pequeños agricultores y la producción de cultivos para la seguridad alimentaria.
  • Revisar y aplicar la Decisión de Marrakech de 1994, con la que las naciones más ricas del mundo ayudan a las más pobres a afrontar los eventuales aumentos de precios en las importaciones de alimentos, derivados de la liberalización de comercio. Habría que hacerla operativa estableciendo una determinada cotización para alimentos, que abriera el acceso a la ayuda internacional para la adquisición de alimentos.
  • Incorporar la Caja de Desarrollo.

 

5.2. Los TRIPs y el acceso a los recursos genéticos

El Acuerdo de la OMC sobre los Derechos a la Propiedad Intelectual Vinculados al Comercio (TRIPs) son un elemento clave del debate sobre la seguridad alimentaria por sus implicaciones con el acceso público a los recursos genéticos. La cláusula del Acuerdo TRIPs que exige a los gobiernos facilitar protección de patente para los microorganismos, procesos biológicos y protección de nuevas variedades de plantas, amenaza incluso el concepto del derecho a la alimentación.

Patentar cultivos alimentarios sujetos a los TRIPs afecta al control de y acceso a los mismos recursos genéticos que aseguran el derecho a la alimentación. Perjudica el derecho de los agricultores a salvar, cultivar e intercambiar simientes, el derecho de un país a proteger los conocimientos autóctonos, y el derecho de los ciudadanos a participar e influir en la elaboración de políticas públicas respecto a los recursos naturales de su propio país.

Muchos países en vías desarrollo se han resistido a las exigencias de los TRIPs, objetando que razones éticas: la vida “no pertenece” a ningún ser humano, e incluso partiendo del temor que pocas grandes compañías transnacionales usarán los derechos de patente para apropiarse de recursos genéticos y conocimientos autóctonos, y además abusar del poder del monopolio para incrementar los precios y bloquear la competencia.

El Informe sobre el Desarrollo Humano del 1998 se refiere a la nueva legislación sobre patentes afirmando que dedica escasa atención a los conocimientos de los pueblos autóctonos, dejándolos vulnerables a las exigencias de los demás. Concluye que “el resultado es el robo silencioso de siglos de sabiduría por parte de los países desarrollados a los países en desarrollo”8.

También se ha manifestado preocupación en la Alta Comisión para los Derechos Humanos de la ONU de que el acuerdo TRIPS perjudica algunos derechos fundamentales a la alimentación y sustento adecuado. Realmente la Subcomisión para la Protección y Promoción de los Derechos Humanos de la ONU pasó una resolución (en agosto de 2000 y 2001) señalando que las patentes sobre los recursos genéticos perjudican derechos fundamentales, como el derecho a la alimentación, del que dependen muchos otros derechos.

Existe también gran inquietud por la carencia de inversión adecuada para financiar la investigación genética en las plantas, independiente respecto a la financiación pública, y orientada a responder a las necesidades alimentarias de la mayoría de los agricultores de todo el mundo, cuya supervivencia depende de simientes sanas - simientes que ellos han cultivado durante muchas generaciones.

El poder de las compañías biotecnológicas del sistema alimentario global es enorme y en continuo aumento. El desequilibrio entre los usuarios de simientes, los agricultores y las compañías de simientes/biotecnología es bien evidente en las tecnologías Terminator y GURT3 porque esterilizan las simientes, que han sido diseñadas para evitar que los agricultores ahorren simientes y obligarlos a comprar cada año simientes modificadas, junto con los productos químicos que las mismas requieren.

El Acuerdo TRIPs necesita urgentemente una reforma. Concretamente, los países que quieran asegurarse de que los derechos de la propiedad intelectual beneficien realmente a las poblaciones pobres y los países en vías de desarrollo deberían:

  • Utilizar la actual revisión sustancial del Artículo 27.3 (b) de los TRIPs, y la revisión incorporada al Acuerdo TRIPS completo, para excluir la patente de toda forma de vida y eliminar la necesidad de protección para la variedad vegetal.
  • Asegurar la coherencia entre el TRIPs y las disposiciones de la Convención sobre la Diversidad Biológica - concretamente para obtener un acceso libre y justo a los recursos genéticos, un consentimiento previo y autorizado y la división de los beneficios (para terminar con la bio-piratería).
  • Poner fin al desarrollo y aplicación (comercial) de las tecnologías Terminator y GURT.

 

6. Conclusión

Hoy contamos con los conocimientos, los medios y un cierto grado de consenso respecto a las vías políticas seguir para alcanzar la seguridad alimentaria para todos. Existe un consenso general respecto al hecho que las estrategias de desarrollo de gran alcance, mediante un diálogo político que incluya a la sociedad civil, los gobiernos nacionales y el sector privado, pueden asegurar un desarrollo sostenible. La educación, la sanidad y los medios de sustento, que incluye la seguridad alimentaria, son los pilares centrales para fomentar el progreso económico y social de los individuos, sus familias, comunidades y sociedades.

También son de vital importancia: estructuras de gobierno transparentes, eficaces y responsables al servicio de los ciudadanos, tanto en ámbito local como global. La Cumbre Mundial sobre la Alimentación: Cinco años después es una oportunidad para encontrar la voluntad política necesaria para empezar y conseguir la seguridad alimentaria para todos, y respetar los compromisos adoptados en la Cumbre Social de la Alimentación de 1996. No necesitamos nuevas promesas. Sin embargo, es necesaria la acción inmediata para aplicar los compromisos existentes para erradicar el hambre, un legado del S. XX que nos ha seguido hasta el S.XXI.

       

 

[1] El compromiso de la CMA no está incluido en los siete ‘Objetivos Internacionales de Desarrollo’ (OID) derivados de las diferentes cumbres de la ONU, de los que el más conocido es reducir en la mitad la proporción de personas que viven en la más absoluta pobreza para el año 2015. Aunque las organizaciones de CIDSE apoyan los OID, creen que los compromisos de la CMA también son relevantes en un debate sobre el comercio y la seguridad alimentaria.

[2] Movilizar los recursos para combatir la pobreza, FAO, abril de 2001

[3] GURT – Genetic Use Restriction Technology –  en la que se usa la biotecnología para ejercer el control y los derechos de propiedad sobre la biodiversidad. La tecnología Terminator es un conjunto de nuevas técnicas de ingeniería genética utilizadas para crear plantas estériles con simientes estériles que no se pueden plantar de nuevo.

[4] FAO, El Estado de la Alimentación y la Agricultura 2000, p.199

[5] Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y Artículo 11 de la Convención de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. 

[6] FAO (1995), Elementos para la posible inclusión en la Declaración y Plan de Acción sobre la Seguridad Alimentaria Universal, FAO: Roma.

[7] Esta sección se refiere al documento de CIDSE (septiembre 2001), Seguridad alimentaria y OMC, y CIDSE (febrero de 2000), Biopatente y la amenaza  de la seguridad alimentaria – A Christian and Development Perspective.

[8] El Informe sobre el Desarrollo Humano 1999, publicado por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PDNU)  y la Oxford University Press, Oxford, 1999. 

[9] Informe sobre el Desarrollo Humano, 1999, pág. 68.

 

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