Cáritas Jerusalén impulsa un programa de créditos para apoyar la reconstrucción (3 junio 2002)

    El desempleo entre los palestinos tiene su origen en causas diversas. Algunas situaciones hablan por sí mismas. Otras resultan menos evidentes. Peter Ziad es un joven ingeniero palestino, que vive en Ramalla, con sus padres, dos hermanos y dos hermanas. Forman una familia de palestinos católicos, con un antiguo y profundo arraigo en la región, y que jamás han abandonado su tierra natal ni su comunidad.

    De 27 años de edad, Peter está ansioso por el hecho de tener que seguir viviendo en el hogar paterno, pues, aunque tiene novia, sabe que no podrá casarse hasta que encuentre un empleo digno y un sitio para vivir, a pesar de que cuenta con experiencia laboral. Tras acabar sus estudios, Peter montó su propio negocio, con el éxito suficiente como para poder hacer frente a la crisis económica de la región, pero no a la invasión de su ciudad por parte de las tropas israelíes. La casa de sus padres ha resultado dañada y sus dos coches, destruidos.

En el interior de uno de los vehículos guardaba su equipo de ingeniería, valorado en unos 10.000 dólares. Y el local que albergaba su negocio también fue destruido. En un instante, perdió su hogar y su medio de vida, pero con la ayuda de Cáritas Jerusalén y su programa de créditos para la reconstrucción, Peter ha comenzado a reconstruir su futuro.

    Peter Ziad es un joven responsable y lo bastante seguro de sí mismo como para presentarse ante la Cáritas de Jerusalén no como una persona necesitada sino como un inversor en busca de un socio. Un joven amigo suyo, católico como él, le habló del programa de créditos de Cáritas, del que se han beneficiado en los últimos años más de 300 familias palestinas.

Peter reunió fotografías de sus vehículos destruidos, de sus herramientas, de su casa, de su oficina. Se enteró de que había nuevas ofertas de empleo de ingeniería en Ramalla y otras zonas, y se dirigió a Cáritas para explicar cómo podría rehacer su negocio si se le concedía un préstamo.

    El Programa de Créditos de Cáritas Jerusalén supone una ayuda vital para aquellas personas con el coraje suficiente como para superar los obstáculos puestos en su camino. Muchos jóvenes palestinos con la formación adecuada saben que existen empleos técnicos bien remunerados lejos de su tierra natal. A pesar de ello, Peter Ziad no quiere marcharse. “Lo que deseo -asegura- es tener una oportunidad para volver a levantarme por mi propio pie y ponerme a trabajar. Sólo así podré casarme en Ramalla y formar una familia en el mismo lugar donde mis padres me criaron a mí”.

 
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