Cáritas parroquiales

“La Caridad no cierra” y “Cada gesto cuenta” fueron los dos lemas con los que Cáritas, nada más iniciar la crisis, se disponía a desplegar toda su creatividad para poder seguir acompañando a las familias más vulnerables. La misión de Cáritas, siempre unida al acompañamiento y a la cercanía con todas las personas que sufren pobreza y exclusión, se vio obligada a adaptarse con rapidez a este difícil escenario en el que comenzamos a transitar a mediados de marzo.

En el periodo comprendido entre el 15 de marzo y el 15 de junio, las doce Cáritas que integran el arciprestazgo Estepona-Marbella han experimentado, como la inmensa mayoría de las Cáritas de la diócesis de Málaga, un elevado crecimiento en el número de peticiones, que ha obligado a la institución sociocaritativa de la Iglesia a triplicar sus esfuerzos. Estas Cáritas son: Corazón de María (Cancelada), Santa Mª de la Encarnación (Casares), Ntra. Sra. del Carmen, San José y Santa María de los Remedios (en Estepona), Divina Pastora, Ntra. Sra. de la Encarnación, Santo Cristo del Calvario y Virgen del Carmen (en Marbella), Virgen Madre (en Nueva Andalucía) y, por último, San Pedro de Alcántara y Virgen del Rocío (en San Pedro de Alcántara).

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Siempre cumpliendo con las limitaciones y condiciones establecidas por la autoridad civil y eclesiástica, la Cáritas Parroquial San Juan Bautista de Coín no ha dejado de atender en ningún momento a quien necesitaba su ayuda, como nos cuenta su párroco Jose Amalio González.

«Una de las hermandades de nuestra parroquia, Ntro. Padre Jesús Nazareno, decidió donar a Cáritas el dinero que había quedado acumulado al no haber realizado salida procesional en esta Semana Santa, sumándose posteriormente a esta iniciativa otras dos hermandades. Entonces se me ocurrió la idea de invertir este dinero en la compra de garrafas de aceite, aprovechando mi contacto con la cooperativa de aceite Dcoop, situada en Antequera, donde estuve anteriormente como párroco. Hablé con ellos y se ofrecieron a colaborar poniendo a nuestra disposición el aceite a un precio sustancialmente más bajo, lo que nos permitiría extender nuestra ayuda a un mayor número de familias. Además de las hermandades y de la cooperativa, muchas personas también se animaron a colaborar, aportando sus donativos a la cuenta de la parroquia. Como resultado, gracias a la generosidad de todos ellos, pudimos realizar una compra de 2500€ en garrafas de aceite de cinco litros que se están distribuyendo conforme a las necesidades de las familias. Para efectuar el reparto también quisimos hacer partícipe a la Iglesia Evangélica de Filadelfia, situada en un barrio con un alto índice de exclusión social.

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Desde hace un par de años, Rafael J. Caro, párroco de Arriate, decidió emprender junto a dos amigos, Fran y Ángel, una iniciativa que ayudase también a otros deportistas a usar el deporte como vínculo con la espiritualidad cristiana: para encontrarse con Dios en la naturaleza, compartir momentos de oración con otros deportistas cuando asistiesen a competiciones y, sobre todo, para sumarse a otras iniciativas solidarias que se pudieran emprender también a través del deporte.

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Desde hace casi una década, Mercedes Agüera dedica su tiempo a quienes acuden en busca de ayuda a la Cáritas Parroquial Virgen del Rocío, en San Pedro de Alcántara. En los últimos meses no ha dejado de atender, junto a otros miembros de su equipo, las demandas de decenas de familias afectadas por la crisis del Covid-19.

«Nunca habíamos vivido unas circunstancias como estas, por lo que creo que es normal que los voluntarios de Cáritas sintamos un profundo desasosiego cuando volvemos a nuestras casas después de haber atendido a tantas personas. Ahora, especialmente, nos damos cuenta de que por mucho tiempo que llevemos en Cáritas tratando de servir a los más pobres, nunca podremos acostumbramos al sufrimiento humano.

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Tras más de seis años al servicio de la Cáritas Parroquial Ntra. Sra. de la Victoria, Mariví Martín, junto a un amplio equipo formado por catorce voluntarios, trata de acompañar y ayudar a las familias que están padeciendo con mayor crudeza los efectos de la crisis generada por el Covid-19.

«Lo único que nos puede reconfortar en estos días tan difíciles es precisamente lo que más añoramos, estar al lado de las personas. Nuestro país está enfermando cruelmente y, por desgracia, también tenemos otros efectos colaterales, porque esta situación está arrasando con las pocas oportunidades que ya tenían las personas más vulnerables.

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