Felisa Padilla, trabajadora de Cáritas Interparroquial de Melilla, se despide del cargo en el que ha puesto toda su entrega y generosidad los últimos veinticinco años.

Ha llegado el momento de la jubilación para esta compañera que, como destacan quienes la conocen bien, se ha desvivido por los más necesitados.  A partir de ahora continuará sirviendo a los desfavorecidos como voluntaria.

 

 

La actual directora de Cáritas Interparroquial, Pilar Illázquez, para describirla, solo encuentra palabras de agradecimiento. “Tengo que agradecerle eternamente su buen hacer por la labor que ha desempeñado en la Iglesia de Melilla, la dedicación y el cariño mostrado durante todo este tiempo. Sin ella no hubieran sido posibles muchas de las acciones que se llevan a cabo cada día”, comenta Illázquez. 

El 13 de febrero, Gabriel Leal Salazar,  vicario para la acción caritativa y social y delegado episcopal de Cáritas, quiso estar presente en un sencillo pero entrañable homenaje a la trabajadora para expresar su gratitud en nombre de todos los que forman parte de la Institución. En el acto también estuvieron presentes amigos y familiares de Felisa, voluntarios y trabajadores.

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