casillas

Cáritas Parroquial San Andrés de Torre del Mar trabaja para conseguir el fin del asentamiento chabolista en la Vía, un poblado con más de cuarenta años de existencia y al que las administraciones públicas no dan solución.

Las conocidas como “Casillas de la vía” son una treintena de chabolas situadas a la entrada de Torre del Mar y en la que viven cerca de cien personas, más de la mitad de ellas son menores de edad. Es una situación que, no solo no se acaba, sino que se está cronificando. Son ya varias las generaciones de familias que viven o han vivido allí. Marisol Fernández, directora de Cáritas Parroquial San Andrés, asegura que ella lleva más de cuarenta años en el pueblo y las chabolas siempre han estado ahí. Los hijos heredan las chabolas de los padres o se habilitan espacios junto a las de ellos cuando se casan.

Desde Cáritas Parroquial San Andrés, se trabaja con los vecinos a través del acompañamiento y seguimiento, pues la mayoría de ellos carecen de recursos económicos. La delicada situación de los habitantes del poblado hace que Cáritas tenga que colaborar con alimentos, ropa, material escolar, medicinas, etc., e, incluso, asistir en los desplazamientos por motivos médicos o penitenciarios ante las dificultades de movilidad de muchos de ellos.

Vecinos de las Casillas

La población de las chabolas es muy joven, con una media de edad de 20,4 años - esto se debe, especialmente a que más de la mitad de los habitantes son menores -. Si contamos solo la población adulta, la media es de 35,5 años.

La mayoría de los vecinos están habituados a vivir así, pues llevan mucho tiempo en situación de exclusión social. Uno de los principales trabajos que se realiza con ellos es el de motivación y el de hacerles ver su capacidad de darle la vuelta a su situación, pues esta situación tan alargada en el tiempo hace que se desmotiven y pierdan sus aspiraciones, limitándose a intentar subsistir.

Muchas de las familias reciben ayudas de Cáritas o de los servicios sociales y, una minoría, prestaciones económicas. Muy pocos han trabajado alguna vez y, los que lo han hecho, ha sido en la construcción.

Otra de las grandes dificultades con la que se encuentran las familias es que la mitad de los adultos no sabe leer ni escribir, y la mayoría no tiene estudios. Aquí se encuentra uno de los retos para el futuro, la alfabetización de los habitantes del poblado.

Marisol Fernández, indica que uno de los principales problemas es que las personas que viven allí no pueden empadronarse puesto que oficialmente, ese espacio físico no existe, no forma parte del pueblo. Esta falta de empadronamiento dificulta el acceso a los servicios sanitarios, prestaciones sociales, etc. Aun así, los servicios sociales del ayuntamiento sí están trabajando en la zona junto a las asociaciones y entidades.Con serias dificultades para el abastecimiento de luz eléctrica y de agua a la zona, la poca calidad de vida y de salubridad son una de las mayores preocupaciones de los vecinos, pensando especialmente en los niños y en las personas más mayores, más vulnerables ante las posibles enfermedades derivadas de la precaria situación.

Una solución enquistada

En 2003 el Ayuntamiento y la Junta firmaron un convenio para reubicar a las familias, pero el consistorio consideró que el dinero de la subvención era insuficiente para acometer el proyecto, por lo que se rescindió el convenio sin realizar ninguna actuación. Desde entonces, la falta de recursos económicos ha sido la excusa más utilizada por los distintos ocupantes de la alcaldía para no erradicar el chabolismo en Torre del Mar.

Alguna vez se ha intentado hacer algo, poco a poco, con respecto a la reubicación, pero la poca previsión por parte de las administraciones y la falta de control hizo que las chabolas que se quedaron vacías fueran ocupadas por otras personas, con lo cual solo se consiguió un cambio de habitantes, no solventar el problema.

Pero no existe otra alternativa y las administraciones deben actuar. La única solución posible pasa por la reubicación de los habitantes en viviendas sociales, destruyendo las chabolas que quedan vacías y darle utilidad a ese espacio, impidiendo que pueda volver a producirse un asentamiento en ese lugar. Por supuesto, antes de eso, es necesario el trabajo educativo y de orientación laboral con las familias para facilitar su integración e incorporación en viviendas normalizadas.

No debe cometerse el error de hacer mejoras en las viviendas o en el acceso a las mismas pues, aunque esas acciones sean necesarias, al final serán unos parches que pueden empujar a alargar la ocupación de las viviendas y no solucionar el problema del todo.

Cáritas en las casillas

Los miembros de Cáritas Parroquial San Andrés trabajan sin descanso por la mejora de la situación de los vecinos de las casillas, siguiendo las palabras del papa Francisco en su mensaje de cuaresma de este año: “Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”.

Cáritas colabora con A.P.I.G.A. (Asociación de promoción e integración gitana de La Axarquía), que es la asociación que trabaja en el terreno con los vecinos, a través del apoyo escolar, por ejemplo.

Después de realizar un informe y extraer las conclusiones sobre la realidad en la que viven los vecinos de las casillas, desde Cáritas no se baraja otra posibilidad que no sea la de trabajar juntos con el resto de entidades sociales y administraciones públicas para planificar el desmantelamiento del poblado lo antes posible.

En la recién publicada encíclica Laudato si’, el papa Francisco recuerda que “la posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Es una cuestión central de la ecología humana”. Por eso, como católicos, desde Cáritas nos debemos comprometer con estos barrios o asentamientos, buscando para ellos una solución digna, tal y como ya se indicaba en el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia al hacer referencia a situaciones similares a la de las Casillas de la vía e indicar que “en el caso que se deba proceder a su traslado, y para no añadir más sufrimiento al que ya padecen, es necesario proporcionar una información adecuada y previa, ofrecer alternativas de alojamientos dignos e implicar directamente a los interesados”.

0
0
0
s2sdefault
powered by social2s