El equipo de Cáritas Parroquial Virgen del Camino organiza cada año, en torno al Día de Caridad, una jornada de sensibilización sobre la labor de Cáritas, dirigida a la concienciación de todos los grupos de la comunidad parroquial.

Desde el equipo nos han hecho llegar una crónica contándonos la dinámica que pusieron en marcha.

Crónica : ¿A qué puerta llamas?

Cada año nos proponemos acercar la realidad de nuestra Cáritas Parroquial a los jóvenes y adultos de nuestra comunidad parroquial. Este año, la jornada llevaba como título ¿A qué puerta llamas? y el objetivo era acercarnos al aspecto más desconocido de nuestra actividad: la acogida y el acompañamiento a las familias. Por ello decidimos convertir nuestros salones parroquiales en una corrala de vecinos, en torno a un patio central. Nuestro patio estaba habitado por cinco familias, cada una con una realidad social diferente, pero ejemplo de las distintas familias de nuestros barrios que acogemos en nuestra Cáritas Parroquial. A modo de pequeño teatro, nuestra parroquia se transformó en un patio de vecinos en el que las historias traspasaban las paredes. Los asistentes pudieron visitar, junto a miembros de nuestra Cáritas, a cada una de las familias, conociendo su situación, cómo se encontraban, las actitudes qué tenían y estableciendo una escucha activa más que necesaria para desarrollar nuestro voluntariado.

Cuatro de los vecinos se conocían entre ellos, iban enlazando sus historias, sus vidas. Sin embargo el quinto resultó ser más desconocido. Su casa era el eje vertebral del patio de vecinos. Algunos lo conocían, otros nunca lo habían visto por allí. Finalmente, y después de una reflexión conjunta respecto al trabajo que realiza Cáritas y a la necesidad del acompañamiento personal y espiritual de las familias que recibimos cada semana en nuestro despacho, conocimos su identidad. Se trataba de Dios, aquel que nos da fuerza, que nos acoge, que nos sonríe y que nos empuja a mirar hacia los más necesitados. Gracias a Él podemos llevar a cabo nuestra actividad en Cáritas, y ese carisma nos hace especiales, diferentes, y nos sentimos muy afortunados por ello. Su puerta daba a la capilla, donde se hizo una sencilla oración y donde compartimos el gesto de dejar nuestra huella en el símbolo de Cáritas.

Fue una tarde fantástica en la que pudimos dar a conocer las diferentes formas de ser Cáritas hoy en cualquier ámbito de nuestra vida, porque es importante llamar a la puerta, abrirla y conocer las diferentes realidades que se esconden detrás de cada una de ellas.

Como este año coincidía la jornada con la celebración del Día del Corpus, el Equipo de Cáritas participó en todas las Eucaristías leyendo un comunicado de Cáritas Arciprestal de San Patricio y repartiendo nuestra hoja divulgativa con las cuentas del año pasado.
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