A pesar de las dificultades añadidas que nos ha traído la pandemia y de los esfuerzos que han tenido que realizarse para dar respuesta a las necesidades de tantas familias, en este tiempo de adversidad se han constituido tres nuevas Cáritas parroquiales en nuestra diócesis: San Miguel (Nerja), Dulce Nombre de María (Málaga capital) y Ntra. Sra. de la Asunción (Almogía). Estas dos últimas cuentan con varios elementos en común: pertenecen al arciprestazgo de San Cayetano, están compuestas por cinco miembros, han realizado un proceso formativo que ha durado tres meses aproximadamente y sus párrocos, Guillermo Mediavilla y Fernando Luque respectivamente, han desempeñado un papel fundamental a la hora de impulsar y alentar su creación.
En Almogía, la pandemia interrumpió el proceso de formación que ya habían comenzado a principios del pasado año y que meses después volvieron a retomar. Para Luque «es muy significativo que en el pueblo la gente ya conozca la existencia de Cáritas y se están dando importantes pasos en materia de sensibilización. Las bandas de música, por ejemplo, han organizado un concierto benéfico y una colecta para colaborar tanto con la Cáritas parroquial como con el centro de acogida nocturna Calor y Café».

En el caso de la parroquia Dulce Nombre de María, en la malagueña barriada de Los Prados, vuelven a contar con Cáritas después de bastantes años sin actividad. El servicio de acogida y acompañamiento a las familias comenzó a funcionar en noviembre y, desde ese momento, en la comunidad parroquial, se empezó a crear conciencia de la importancia de colaborar con quienes más lo necesitan.

Dispuestos a acoger

En el caso de la Cáritas Parroquial de San Miguel, en Nerja, a mediados de abril abrían por primera vez las puertas de la acogida dispuestos a comenzar a atender y a acompañar a las familias necesitadas junto con la Cáritas de El Salvador, presente en la localidad desde hace décadas. Antes de dar este importante paso, el grupo, compuesto por seis voluntarias y su párroco, José Miguel Porras, ha estado formándose durante varios años en materia de sensibilización y acogida. Junto al equipo de Cáritas Parroquial de El Salvador han realizado un proceso de formación conjunta del programa SICCE-MIS desde el Modelo de Acción Social de Cáritas y también en criterios para la acogida y el acompañamiento.

Durante el largo periodo de tiempo en el que se han estado preparando para afrontar esta tarea, han realizado también un estudio de la realidad presente en su entorno, contado con la participación de las personas mayores de la comunidad que representan un amplio sector de población. Ellos han expresado sus necesidades e inquietudes, generalmente orientadas a crear espacios de participación donde poder paliar la soledad, recibir cariño y, sobre todo, escucha.

Según su directora, Mª Jesús Moya, «el reto está ahora en dar a conocer la presencia de Cáritas entre toda la comunidad parroquial para hacerles partícipes de esta tarea que, como cristianos, nos corresponde a todos. Hemos comenzado colocando carteles en los distintos salones y, en cuanto sea posible, organizaremos alguna actividad que nos permita llegar a quienes aún no conocen la acción de Cáritas».

Renovación de equipos para mejorar la atención

Además de estas tres incorporaciones, otras dos Cáritas Parroquiales de Ronda, Espítitu Santo y Sta. Mª La Mayor, y Ntra. Sra. del Carmen, en Caleta de Vélez, han renovado por completo sus equipos y han participado de procesos de formación y reflexión gracias al material “Cáritas, signo de fraternidad y animadora de la comunidad” para poder seguir ofreciendo el mejor servicio a los más pobres y excluidos de su entorno más cercano.
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