Cáritas parroquiales

Fuente: La Tribuna de Marbella

Desde hace cinco años, Marbella no cuenta con el Centro de Transeúntes que prestaba un servicio impagable a los más desfavorecidos.  

Pero, de vez en cuando, surgen noticias positivas que también deben ser resaltadas. Hace unos días la alcaldesa Muñoz visitaba las instalaciones del centro y hacía público que en un futuro cercano se volverá a abrir, encargándose de su gestión Cáritas, mediante un convenio que se va a firmar en los próximos días. Una noticia así hizo que los medios de comunicación inmediatamente asegurasen que el Centro de Transeúnte se volvía a abrir, suponiéndose que con los mismos servicios que prestaba anteriormente. El Director de Cáritas Interparroquial, Rafael Baeza, se apresuró a matizarlo; efectivamente comenzará, desde octubre, a ofrecer servicio de duchas y de lavandería. Es un principio para que en el futuro el Centro de Transeúnte pueda funcionar con pleno rendimiento. Vivimos en una sociedad de la abundancia, lo que nos lleva, frecuentemente, a olvidarnos de aquéllos que muy poco o nada tienen. Organizaciones como Cáritas o Manos Unidas (por poner solamente dos ejemplos muy conocidos) mantienen viva la memoria de esa otra realidad porque afrontan el problema a diario, llevando a cabo una eficiente labor que necesita de la colaboración ciudadana, de la solidaridad de los que ofrecen sus aportaciones monetarias. Hoy se habla de solidaridad y ha quedado un tanto postergado el vocablo caridad (quizás por la connotación cristiana que lleva; algo que no está de moda) pero da igual porque los fines que se persiguen son esencialmente humanitarios y ante ellos no debe colocarse etiquetas de ningún signo. La pobreza, la marginación, la indigencia, el desarraigo, la soledad, son males que lejos de erradicarse en sociedades muy evolucionadas, se enquistan cuando no aumentan y se introducen en la trama de lo cotidiano. No resulta cómodo para nadie y mirar hacia otro lado acostumbra a ser una solución de urgencia. Instituciones como Cáritas, a través de una labor constante al margen de cualquier intento de lucimiento, mitigan en lo posible los efectos devastadores humanamente de estas lacras. Rafael Baeza recordaba recientemente como siguen ayudando en catástrofes como el sunami del sudeste asiático o los recientes terremotos de Perú. La noticia de las catástrofes naturales (acrecentadas en las zonas más pobres del planeta) dejan de serlo apenas unas semanas después de ocurridas, pero los efectos perduran durante años dejando secuelas inolvidables para los afectados; se hace necesario una colaboración solidaria mantenida en el tiempo. En tiempos como los actuales, en los que determinados evidencias de corrupción en algunas organizaciones no gubernamentales, generan desconfianza por parte de amplios sectores de la población, la garantía que ofrece Cáritas es tranquilizadora: aquí no existen intermediarios y las ayudas se efectúan de Cáritas de un país a la de otro, de forma que, por ejemplo, lo recaudado a través de las cuentas de emergencia que la institución mantiene para el terremoto de Perú, llega directamente a Cáritas de ese país y se aplica directamente a cubrir las necesidades más imperiosas. Pero la precariedad de muchos seres humanos que nos caen muy cercanos hace que no haya que dirigir la mirada a lugares lejanos para encontrar la ocasión de colaborar. No son pocas las personas que en esta ciudad de Marbella no poseen un techo donde pasar la noche; las playas son dormitorios improvisados y la facilitación de mantas por parte de Cáritas es algo muy frecuente. Durante el verano el problema es menor pero en cuanto llegan las bajas temperaturas la cosa se complica. Los centros de acogida pueden ser paliativos de situaciones límites pero mantenerlos cuesta dinero y los poderes públicos no tienen, de momento, la capacidad o la voluntad de aportar soluciones eficaces. Podemos perdernos en debates sobre justicia social, caridad, solidaridad, goteras evidentes de nuestro estado del bienestar, pero la realidad para muchas personas es que necesitan una mínima atención que les evite caer en la desesperación, esa desesperación que genera imágenes tan horribles como alguien quemándose en plena vía pública. Por muy aprisa que vivamos, evitando que algo hiera nuestra sensibilidad, no podemos mantenernos al margen del sufrimiento de los más desfavorecidos. Las organizaciones humanitarias como Cáritas necesitan de nuestro concurso. Mucho mejor hoy que mañana.

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Fuente: La Tribuna de Marbella

Desde hace cinco años, Marbella no cuenta con el Centro de Transeúntes que prestaba un servicio impagable a los más desfavorecidos.  

Pero, de vez en cuando, surgen noticias positivas que también deben ser resaltadas. Hace unos días la alcaldesa Muñoz visitaba las instalaciones del centro y hacía público que en un futuro cercano se volverá a abrir, encargándose de su gestión Cáritas, mediante un convenio que se va a firmar en los próximos días. Una noticia así hizo que los medios de comunicación inmediatamente asegurasen que el Centro de Transeúnte se volvía a abrir, suponiéndose que con los mismos servicios que prestaba anteriormente. El Director de Cáritas Interparroquial, Rafael Baeza, se apresuró a matizarlo; efectivamente comenzará, desde octubre, a ofrecer servicio de duchas y de lavandería.

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El Obispo de Málaga, D. Antonio Dorado Soto, viajó a Melilla el pasado fin de semana.Entre los distintos actos celebrados tuvo lugar una Eucaristía en el Sagrado Corazón en la que tomó posesión la nueva directora de Cáritas Interparroquial, Dª Pilar Illázquez. La nueva etapa seguirá volcada en las demandas de la población más desfavorecida de Melilla que, a tenor de los datos que baraja Cáritas Interparroquial de la ciudad, corresponden a personas pertenecientes a la comunidad musulmana.

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Cáritas Interparroquial de Marbella ofrece clases de apoyo de primaria gratis, dirigidas a niños de 7 a 12 años cuyos padres tengan bajos recursos económicos. Las clases comenzarán el día 17 y se impartirán todos los miércoles de 16 a 17 horas en la Parroquia Santo Cristo del Calvario. Además, Cáritas ofrece cursos gratuitos de español para inmigrantes, los lunes y martes a las 19 horas, en Calle Misericordia.

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La Cáritas Parroquial de la Amargura viene llevando a cabo desde el pasado mes de mayo, un proyecto dirigido a las personas mayores, ofreciéndoles un espacio de encuentro todas las mañanas de 10 a 13 horas en los salones parroquiales. En ellos se llevan a cabo diversos talleres de memoria, manualidades, gimnasia y cultura general, entre otros.

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