Cáritas Diocesana de Málaga, junto a las demás entidades que constituyen la Agrupación de Desarrollo para Personas Sin Hogar (ASIMA, Asociación Arrabal, Asociación Benéfica Patronato Santo Domingo, Asociación Marroquí, Accem, Cruz Roja, RR. Adoratrices, Centro de Acogida Municipal del Ayto. de Málaga, Centro de Acogida San Juan de Dios, Hogar Sí, Málaga Acoge y el Centro de Atención a Personas Sin Hogar “Puerta Única”) lanza la Campaña “¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie sin Hogar” con motivo de la celebración del próximo domingo, 25 de octubre, del Día de las Personas Sin Hogar.
La similitud del cartel con las cajetillas de tabaco quiere llamar la atención de la ciudadanía. Lejos de pretender caer en alarmismos o sensacionalismos, sí que queremos destacar esa función vital y social de la vivienda como espacio de protección, donde cuidarnos, acceder y disfrutar de los derechos, donde realizarnos como personas, etc. Y es que la esperanza de vida de las personas sin hogar se encuentra entre los 42 y los 52 años, aproximadamente 30 años menos que el resto de la población.

Además de esto, las personas sin hogar están mucho más expuestas a sufrir delitos de odio. Según el Observatorio Hatento, el 47,1% de las personas en situación de sin hogar refiere un incidente o delito durante su historia de sinhogarismo.

¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie sin hogar

Detrás de cada persona sin hogar hay una historia, una experiencia de vida que la ha conducido a una situación grave de exclusión social. Vivir sin hogar es mucho más que no tener un techo. Un hogar supone un espacio adecuado, que dé la seguridad necesaria para realizar el proyecto de vida que cada persona tenga, que le permita mantener un espacio relacional y de participación en su entorno.

La ausencia de una vivienda digna y adecuada donde establecer un hogar, deteriora, personal y relacionalmente y, realmente, mata los sueños, las oportunidades, la confianza, la salud de quienes se encuentran en esa situación. La ausencia de una vivienda digna mata los derechos de las personas sin hogar, y lo hace de una manera, por desgracia invisible la mayor parte de las veces, para una sociedad que suele mirar hacia otro lado.

Se estima que, en España, cerca de 800.000 hogares y 2,1 millones de personas sufren situaciones de inseguridad en la vivienda (VIII Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en España).

En Andalucía, el 17,3% de la población presenta dificultades en este ámbito, incrementándose el porcentaje hasta el 46,4%, en la población en situación de exclusión social. (Informe FOESSA Andalucía).

El inicio de la crisis sanitaria ha puesto de relieve cómo la vivienda ha sido la primera línea de defensa para protegerse del coronavirus. Cuando el mensaje más escuchado era "quédate en casa", miles de personas que no tenían acceso a un hogar, o aquellas que han perdido el suyo durante este tiempo, se han visto en una grave situación de desprotección. Una circunstancia a la que se han sumado las graves dificultades que muchas familias tienen que afrontar como consecuencia de esta crisis, también social y económica.

El informe “El primer impacto en las familias acompañadas por Cáritas” aporta datos muy significativos:

- La crisis de la COVID-19 ha provocado que un 49,2% de los hogares no puedan hacer frente a los pagos de hipoteca o alquiler.

- Una de cada cuatro familias (24%) atendidas por Cáritas puede verse obligada a tener que abandonar su vivienda, ya sea por desahucio o por tener que buscar una vivienda con costes aún más reducidos.

Los efectos de la Covid -19 en nuestra ciudad

La actual crisis derivada de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la debilidad de nuestros sistemas de protección, que han sufrido durante muchos años continuos recortes cuando más necesario era su fortalecimiento.

En pleno estado de alarma, pudimos observar en nuestra ciudad cómo muchas personas se encontraban en la calle porque no podían acceder a recursos que les protegieran ante la pandemia. Una realidad invisibilizada que se hizo palpable cuando la mayor parte de la sociedad quedó confinada en sus domicilios, pero que, irónicamente, siguió estando oculta para quienes sí pudieron protegerse en una vivienda y no frecuentaban los espacios públicos.

En Málaga, aunque se aumentó el número de plazas de emergencia y se habilitaron cuatro centros (la residencia estudiantil “El Convento”, la residencia “Casa Betania”, el Albergue Juvenil Inturjoven de Torremolinos y un centro habilitado en calle Cuarteles) fueron insuficientes, ya que en mayo de 2020 se contabilizaron más de 175 personas en situación de calle.

Antes del estado de alarma, a pesar de los esfuerzos realizados por la red de atención a personas sin hogar, más de 120 personas estaban en lista de espera de algún recurso. Actualmente son más de 85 personas las que están pendientes de algún recurso de la Red de Atención a Personas Sin Hogar, lo que pone de manifiesto la necesidad de incrementar los recursos de atención a Personas Sin Hogar.

Preocupa muy especialmente a los integrantes de las distintas entidades de la Agrupación el deterioro personal y relacional que sufren quienes padecen esta realidad durante espacios muy prolongados de tiempo. El 28% de las personas sin hogar en mayo de 2020 llevaban más de tres años en situación de sinhogarismo, y un 18% entre uno y tres años.

¿Qué pedimos?

Tenemos una responsabilidad como sociedad de establecer un nuevo modelo de relación basado en la garantía de los derechos de las personas. En este sentido, es cierto que es importante la colaboración de todos, la ciudadanía y las entidades sociales que son expresión de la solidaridad ciudadana pero, desde un enfoque de garantía de derechos, las administraciones públicas tienen un papel fundamental. Más allá de las obligaciones que actualmente marque la legislación existente, consideramos que es necesario avanzar para que el acceso a una vivienda digna se garantice como derecho de ciudadanía, abordando los cambios legislativos necesarios, desarrollando estrategias y poniendo los recursos que sean precisos para alcanzar el objetivo de eliminar el sinhogarismo.

Por todo ello pedimos a las Administraciones Públicas:

- Una ley estatal de garantía de acceso a la vivienda, donde se incluyan todas las situaciones de exclusión residencial/sinhogarismo.

- Incrementar el esfuerzo realizado por la Administración pública en materia de rehabilitación y mantenimiento del parque de viviendas, y promoción de viviendas en alquiler social de forma preferencial.

- Que se regule legislativamente la obligación de las administraciones locales de ofrecer un mínimo de plazas de emergencia y de inserción en función del tamaño de población.

- Definir e implementar estrategias específicas de lucha contra la exclusión residencial/sinhogarismo tanto en el ámbito autonómico como en el ámbito local (Diputación y ayuntamientos), basadas en un enfoque de derecho humano a la vivienda con la dotación presupuestaria adecuada.

- Optar, siempre que sea posible, por la implantación de recursos lo más normalizados posibles, como son la puesta en marcha de unidades residenciales compartidas ubicadas en comunidades normalizadas, con apoyo profesional.

- Apostar por la puesta en marcha de viviendas según la metodología Housing First, dirigidas a personas con un alto deterioro personal y relacional.

- Incrementar la red de plazas para personas sin hogar, especialmente plazas dirigidas a la inserción social.

- La creación de recursos específicos en la ciudad de Málaga para personas sin hogar con problemáticas de salud que precisan de cuidados sanitarios no hospitalarios.

- Seguir potenciando y consolidando el modelo creado en nuestra ciudad de trabajo en red a través de la Agrupación de Desarrollo para Personas Sin Hogar de Málaga.

A los medios de comunicación:

- También hacemos un llamamiento a la sensibilidad y veracidad de los medios de comunicación a la hora de informar sobre la situación real en la que viven las personas sin hogar.

Y al conjunto de la sociedad:

- Invitamos a promover y participar en espacios de trabajo en red con otras entidades, y a velar por un sistema de protección social fuerte que facilite los procesos de inclusión.

Gesto público

Este año, por motivos de seguridad no se ha convocado flashmob. En cambio, en la puerta de todos los centros para personas sin hogar de Cáritas se realizará un gesto público este mismo jueves a las 12 del mediodía en el que participarán acogidos, voluntarios y trabajadores: Gesto, lectura de manifiesto y oración.

También se han impulsado acciones online en redes sociales bajo el hastag #notenercasamata, para dar protagonismo a los participantes de los programas y recursos.
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