Gabriel Leal, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Málaga durante más de 28 años, dedica unas palabras en el último número de la revista Utopía a todos los colaboradores y a quienes reciben la ayuda de Cáritas  (Descargar revista)

«Cuando pienso en lo vivido en Cáritas, lo primero que aflora es la gratitud a Dios que, a través de D. Fernando Sebastián y sus sucesores, me confiaron este servicio pastoral; y la gratitud a todas las personas con las que he recorrido este camino.

Mi mayor alegría, en estos 28 años, ha sido contribuir, a través de Cáritas, a que nuestra Iglesia creciera en el servicio a los excluidos, y ayudar a vivirlo como una contribución imprescindible a la evangelización.


Este camino he tenido la suerte de recorrerlo con la colaboración de los sacerdotes y de los numerosos seglares que han sostenido y conducido los Servicios Generales de Cáritas y las Cáritas parroquiales. ¡Cuánto he aprendido de ellos! ¡Cómo agradecerles todo el bien que me han hecho y la paciencia que han tenido conmigo! Estoy seguro que no siempre los he acompañado con acierto, pero nunca me he reservado conscientemente nada para servirlos.

El mayor tesoro de Cáritas son las personas a las que ayudamos y servimos, y las que en cada una de las Cáritas y en los Servicios Generales lo hacen posible. Las aportaciones de los sacerdotes y seglares son un tesoro que hay que potenciar. Mi preocupación fundamental ha sido configurar a Cáritas y hacerla entender como un servicio pastoral evangelizador. Por eso me he empeñado en la formación, especialmente sobre la identidad eclesial de Caritas, y en configurar unos Servicios Generales lo más plurales posible, incorporando a los mismos a personas de carismas y ambientes eclesiales y sociales diversos. Al mismo tiempo, he intentado no tener en cuenta las peticiones de algún trato de favor para recibir ayuda o en la selección de personas a contratar. También he procurado propiciar que las obras de Cáritas sean lo más sencillas y austeras posibles y de que Cáritas no se embarque en obras o proyectos que, aunque buenos y necesarios, no fuesen sostenibles en el tiempo, o contribuyeran a desdibujar la identidad eclesial de Cáritas; dicho coloquialmente: no vivir al toque de trompeta de las posibles subvenciones. En todo este camino he animado a dar estabilidad laboral a los trabajadores de Cáritas, a potenciar su formación, su participación y corresponsabilidad en el funcionamiento de la misma.

Como es normal he tenido que afrontar momentos -pocos gracias a Dios- difíciles, toma de decisiones complicadas por tratarse de personas. Nunca he querido molestar o hacer daño a nadie, pero seguramente no siempre habré acertado, por eso me encomiendo a su benevolencia y generosidad».

Casi tres décadas guiando la institución

Gabriel Leal llegó a Cáritas el 18 de junio de 1992 tras varios años como párroco por diversos pueblos de la serranía de Ronda. Tres años más tarde fue elegido vocal de la junta Rectora de Cáritas Regional, por designación de los obispos del Sur, y en octubre del año 2009 fue designado como vicario para la acción caritativa y social.

Durante las casi tres décadas que Leal ha guiado la institución sociocaritativa, ha trabajado de manera incansable con verdadera vocación de servicio, poniendo siempre en el centro de su acción a los más pobres, los preferidos del Señor. Con sencillez, ha procurado continuar la obra bien establecida de sus antecesores, afianzando sobre todo la inserción y extensión parroquial, cuidando minuciosamente la eclesialidad y animando a Cáritas como un instrumento pastoral en orden a la evangelización desde el servicio a los pobres
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