Más allá del compromiso de personas voluntarias y contratadas, desde el lanzamiento hace ya un año de la campaña “Cáritas ante el coronavirus”, Cáritas Diocesana ha sido testigo de una gran oleada de solidaridad, que ha llegado de muy distintas formas: particulares, empresas, instituciones, asociaciones, cofradías, etc. La aportación desinteresada de más de 6.000 donantes ha servido para dar respuesta a las familias más vulnerables y golpeadas por la crisis en nuestra diócesis.

En las parroquias, bajo el lema “La caridad no cierra”, las Cáritas no tardaron en reinventarse. Y aunque en la primera fase muchas actividades fueron necesariamente aplazadas o suspendidas, rápidamente se fueron abriendo paso nuevas fórmulas como la multiplicación de la escucha telefónica o el uso de aplicaciones digitales de conexión, clases de apoyo telemáticas, el recurso a transferencias económicas para sustituir las ayudas en especie o la recepción online de documentación, todo ello para poder seguir acompañando y auxiliando a las familias.

En el caso de los centros ha sido fundamental la entrega y la generosidad con la que el equipo humano ha afrontado su misión, dando lo mejor de sí mismos para evitar la propagación del virus. A excepción del centro gerontológico El Buen Samaritano, donde desgraciadamente fallecieron … residentes que permanecerán siempre en el recuerdo de la gran familia de Cáritas, en los demás centros no ha habido que lamentar pérdidas humanas.

Quienes sigan a Cáritas Diocesana de Málaga en redes sociales, facebook y twitter, podrán ver también este agradecimiento a quienes, en medio de tanta adversidad, han querido tender su mano a los más pobres: trabajadores, socios, donantes, residentes...
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