Antonio Collado, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Málaga, es uno de los nuevos canónigos de la Santa Iglesia Catedral de Málaga. Tras su nombramiento, contó a diocesismalaga.es que lo vive como una nueva oportunidad de servicio y también de crecer en la fraternidad sacerdotal.

«La Diócesis es una familia y en ella los trabajos y las responsabilidades se asumen entre todos con agrado; por eso en primer lugar, ante el nombramiento de canónigo de la Catedral, doy gracias al Señor que me invita de nuevo a aportar, desde mi pequeñez, a la Iglesia en esta nueva responsabilidad. Servir para un sacerdote es un don, un regalo porque es la vivencia más esencial del ministerio presbiteral.

También se me ofrece una nueva oportunidad para crecer en la fraternidad sacerdotal al vincularme más estrechamente con mis hermanos canónigos que ya forman parte del Cabildo de la Catedral. La comunión del presbiterio tiene muchas áreas donde se vive y experimenta, deseo de corazón que en este nuevo ámbito pueda ahondar la vivencia de la amistad y la cercanía con mis hermanos sacerdotes.

Y por último, la Catedral, es el primer templo de la Diócesis y como D. Jesús indico en la homilía de la toma de posesión; a los canónigos nos corresponde cuidar con esmero la liturgia para ser un foco de irradiación para toda la comunidad diocesana, colaborado así con el Sr. Obispo que ejerce entre nosotros como el primer animador de la liturgia y de la celebración de los sacramentos. Por todo ello, sólo puedo manifestar mi gozo y agradecimiento a los canónigos que me han propuesto para compartir con ellos esta responsabilidad y a D. Jesús, nuestro Obispo que de nuevo a confiado en un servidor para esta nueva encomienda. Todo sea para mayor gloria de Dios».
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