Cáritas Diocesana de Málaga, junto a las demás entidades que constituyen la Agrupación de Desarrollo para Personas Sin Hogar (ASIMAS, Asociación Arrabal, Asociación Benéfica Patronato Santo Domingo, Asociación Marroquí, Accem, Cruz Roja, RR. Adoratrices, Centro de Acogida Municipal del Ayto. de Málaga, Centro de Acogida San Juan de Dios, Hogar Sí, Málaga Acoge y el Centro de Atención a Personas Sin Hogar “Puerta Única”) ha presentado esta misma mañana la campaña “¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie sin Hogar” con motivo de la celebración del próximo domingo, 31 de octubre, del Día de las Personas Sin Hogar.

Bajo el lema “¿Sin salida? Perdidos en un sistema de protección social que no protege. Digamos basta. Nadie sin hogar”, después de 29 años de diferentes campañas en las que se ha puesto de manifiesto la realidad que viven las personas sin hogar, seguimos constatando la grave situación de desprotección social y falta de oportunidades existentes.

La realidad de las personas sin hogar nos muestra la cara más extrema de la exclusión social, una realidad que no puede ser interpretada desde situaciones individuales o personales. Su mera existencia debe hacer que nos cuestionemos el modelo de sociedad que estamos construyendo y del que participamos cada persona de una u otra manera.

La grave crisis sanitaria y social derivada de la COVID 19 nos ha mostrado la debilidad de nuestros sistemas de protección, y esa debilidad se ha manifestado especialmente en los contextos de mayor vulnerabilidad o exclusión. A su vez, los factores de exclusión social y residencial previos a la pandemia, lejos de corregirse, se han multiplicado, provocando que aumenten el número de personas que se encuentran en la calle, no solo en nuestra ciudad, sino en el conjunto del Estado, así como el número de personas que viven en viviendas inseguras e inadecuadas.

Ante el aumento de la vulnerabilidad y la exclusión social, la respuesta de las Administraciones Públicas se ha visto condicionada por la burocracia existente, la sobrecarga de gestión y trámites administrativos, la falta de personal, así como las limitaciones que la ley de subvenciones provoca en la concesión de ayudas económicas por parte de los Servicios Sociales, entre otros factores. A partir de ahí, las Administraciones, en numerosas ocasiones han buscado en el Tercer Sector la vía para atender a estas realidades con mayor rapidez, sin afrontar una reforma de nuestros sistemas de protección que los agilice, que los haga más cercanos a la ciudadanía y capaces de garantizar, desde una perspectiva de derechos, la atención y el bienestar de todas las personas. Al contrario, la tendencia ha sido la utilización de las vías de expresión de solidaridad ciudadana como instrumentos de la acción pública.

ALGUNOS DATOS SOBRE LA ACCIÓN DE CÁRITAS

En España

En el reciente informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas, de marzo de 2021, se recogen algunas situaciones que ponen de relieve estas realidades de desprotección en nuestro país:

• Cerca de la mitad de hogares tienen graves dificultades para afrontar los gastos de alquiler o hipoteca (44%), así como los gastos de suministro asociados a la vivienda (47%).
• Más de 700.000 personas acompañadas por Cáritas residen en hogares que no disponen de dinero para pagar la vivienda ni los suministros. A su vez, el 16% de las familias atendidas por Cáritas se han visto obligadas a cambiar de vivienda.
• Durante la pandemia, Cáritas ha tenido que a aumentar en casi 1.500 las plazas de acogida y acompañamiento para personas y familias en situación de sin techo y sin vivienda.

En Andalucía

En Cáritas creemos que es posible la plena inclusión social de las personas sin hogar. Y con este fin trabajamos de forma integral junto a ellas y ponemos a su disposición una red de recursos localizados por todo el territorio andaluz e implantados según las necesidades detectadas en cada zona. En concreto contamos con:
- 7 centros de día.
- 3 centros sociales.
- 1 comedor social.
- 10 centros residenciales.
- 6 viviendas.
- 1 dispositivo de noche permanente.
- 2 dispositivos de emergencia (Ola de frío).
- 8 proyectos de atención en calle.
- 2 proyectos de atención en asentamientos.
En total se pone a disposición de este colectivo un total de 440 plazas, donde se atendieron en 2020 a 5.500 personas sin hogar. Todo ello gracias a la colaboración de más de 750 voluntarios, al trabajo experto de 140 personas contratadas y a una inversión económica de 4,25 millones de euros para el mantenimiento de la red de centros, servicios y recursos de atención a las situaciones de sinhogarismo. De estos recursos, un 40% procede de fondos propios de las distintas Cáritas y un 60% de fondos públicos.

LA REALIDAD EN NUESTRA CIUDAD Y EL TRABAJO DE LA AGRUPACIÓN DE DESARROLLO.

La actual crisis derivada de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la debilidad de nuestros sistemas de protección, que han sufrido durante muchos años continuos recortes cuando más necesario era su fortalecimiento.

En Málaga, a pesar de los esfuerzos realizados por parte de todas las entidades de la Agrupación, las 303 plazas activas (postcovid), de las 359 existentes, han sido insuficientes para dar una respuesta eficaz a todas las personas que se encuentran en situación de calle. Actualmente, decenas de personas están pendientes de algún recurso de la Red de Atención a Personas Sin Hogar, lo que pone de manifiesto la necesidad de incrementar los recursos de atención.

Del 1 de enero hasta el 31 de septiembre de 2021 fueron atendidas en el Centro de Atención a Personas sin Hogar “Puerta Única” 1.564 personas. De ellas, el 78,7% eran hombres. A pesar de que la mayoría de las personas que se encuentran en la calle son hombres, preocupa especialmente la situación de la mujer porque se observa un aumento progresivo en el número de casos y su vulnerabilidad en esta situación es aún mayor.

Respecto a la edad, quienes se encuentran entre los 36 y los 55 años representan el 42,7%, seguidos de los que tienen entre 18 y 35 años, que suponen el 37,7%. Los mayores de 55, alcanzan el 19%.

Entre las principales causas, la falta de inserción laboral y de oportunidades afecta al 34,1% y los problemas derivados de la salud, al 10,2%. Además de estas, las enfermedades y trastornos mentales, las adicciones, la falta de documentación y otras muchas causas, se encuentran detrás de la realidad de las personas sin hogar.

Además de estas personas, 763 fueron atendidas por la unidad de calle. En este caso, mientras que la franja de edad mayoritaria se encuentra situada igualmente entre los 36 y los 55 años, los mayores de 55 años representan el 25,7%.

¿QUÉ PEDIMOS?

Para garantizar la protección social de las personas sin hogar, no se trata solo de aumentar los recursos específicos dedicados a ellas, que claramente son insuficientes, sino que dicho incremento debe orientarse más hacia la inclusión social que a la emergencia. Así mismo es necesario mejorar los sistemas de protección, incrementándolos y promoviendo una profunda reforma que los haga más ágiles y eficaces y, por otro lado, incidir en acciones dirigidas a cambios profundos y estructurales que eviten que miles de personas se encuentren en situación de sin hogar.

A LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS

- Impulsar los espacios de coordinación en las áreas de vivienda, servicios sociales y salud en todas las administraciones locales.
- Establecer mecanismos de participación de las personas sin hogar en la red existente de recursos.
- Incrementar el parque público de viviendas sociales para personas y familias sin hogar. La vivienda es un instrumento fundamental para alcanzar la condición de ciudadanía de pleno derecho.
- Promover un enfoque de políticas de empleo para personas con un difícil acceso al mercado laboral, velando por una formación adecuada. El empleo de calidad es una fuente de inclusión social y de protección frente a la pobreza.
- Garantizar la universalidad, gratuidad y el acceso del derecho de salud de todas las personas, especialmente de las más vulnerables. Los problemas de salud pueden ser tanto causa de exclusión social como efecto de la misma.

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

- Mostrar la realidad de las personas sin hogar, ayudando a derribar prejuicios y estereotipos que nada tienen que ver con la vida de las personas sin hogar. Ante el aumento de la aporofobia, y de los discursos de odio, los medios de comunicación juegan un papel fundamental a la hora de acercar una realidad desde las causas que la provocan y la centralidad de las personas que la sufren.

A LA CIUDADANÍA

- Interesarnos por las situaciones de exclusión y desprotección de las personas cercanas y fortalecer los vínculos de vecindad.
- Cambiar nuestra mirada, romper los prejuicios y estereotipos existentes y tratar de comprender las causas que llevan a muchas personas a una situación de sinhogarismo.
- Hacer todo lo posible en nuestros ámbitos para cortar los mensajes de odio. Muchas veces estos mensajes son muy sutiles, y pasan desapercibidos, pero van creando una visión que culpabiliza a las personas sin hogar.
- Promover los espacios colectivos, las redes vecinales, el tejido social. Necesitamos reconstruir la vida desde el lugar común del nosotros, donde cada persona descubra que es única e irrepetible, con especial atención a las personas más vulnerables.


Las personas sin hogar no eligen acabar en la calle y, una vez en ella, no es fácil la salida, por el deterioro que la vida en la calle provoca en la persona, en su salud y en su propia identidad, así como por la falta de oportunidades reales para ello. Es necesario acompañar la vulnerabilidad, desde el lugar vital en el que cada persona nos situamos, y contribuir en la garantía del acceso de todas las personas a los derechos y a una protección social real.

NOTA DE PRENSA 

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