Fuente: La Opinión de Málaga

Cáritas mantiene encendida la llama de la acción socio-caritativa de la Iglesia en Málaga. Sus numerosos voluntarios trabajan y ayudan, día a día, a los menos favorecidos. El director de la institución en Málaga, Anselmo Ruiz, recomienda a los políticos que reflexionen y lleven a cabo una nueva estrategia de cara al ciudadano.

  • ¿Cuánto dinero se debería gastar el Estado en obras asistenciales si no existiera Cáritas?

Si nos referimos a Cáritas a nivel nacional, la cifra sería superior a los 30.000 millones de las antiguas pesetas, al año. Es verdad que hay una partida de fondos públicos, que nos ayuda a llevar a cabo nuestra labor. En la diócesis de Málaga, nuestro presupuesto para este año asciende a 3,8 millones de euros. Tenemos firmados convenios con la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento, pero la mayor parte de ese dinero son fondos propios.

  • ¿Qué función desarrollan en la provincia?

Cáritas es un conjunto de obras, talleres y programas destinados a personas que han tenido problemas en sus vidas y ahora necesitan ayuda para su inserción laboral, salir de la enfermedad o de la pobreza. La mayor parte del dinero lo gastamos en la casa para enfermos de sida, ya que estas personas requieren muchísimos cuidados. También disponemos de la casa de acogida de Pozos Dulces, con 46 plazas para personas sin techo y de apartamentos para personas mayores que pueden valerse por sí mismas.

  • ¿Cuántas Cáritas parroquiales hay en la diócesis de Málaga?

La labor que realizan puede que sea la más importante de todas. Son 154, en cada barriada de la capital, y en cada pueblo. En ellas trabajan más de 1.500 voluntarios, que trabajan con mayores que se encuentran en soledad, con inmigrantes, con los jóvenes, con familias que necesitan ayuda...

  • A veces, la colaboración económica no es lo más importante...

Cierto. Nuestro estilo de trabajo se basa, fundamentalmente, en el acompañamiento, en ayudar que las personas recobren su autoestima, que mantengan su proyecto de vida. Muchos no han tenido la oportunidad de estudiar, y desde Cáritas le ofrecemos formación, les visitamos en sus casas... Ése es el auténtico corazón de Cáritas. El trabajo que se realiza en zonas como Las Cuevas en El Palo, los Asperones, las Castañetas, La Corta... Barrios en los que atendemos a más de 60.000 personas.

  • Los datos macroeconómicos hablan de una buena salud del país, pero el poder adquisitivo de las familias es cada vez menor. ¿Perjudica este sistema a clase media?

Cada vez son más las parejas jóvenes, que trabajan los dos para poder pagar su hipoteca, las que piden nuestra ayuda porque alguno de ellos se ha quedado en paro y no tienen ni para comer. Esto está ocurriendo y es preocupante. No hay derecho a que los jóvenes, para poder vivir, tengan que meterse en una hipoteca de 30 años, que constituye una prisión intolerable. Esto dificulta los proyectos de familia y, por tanto, perjudica a la sociedad.

  • ¿Por qué los políticos no lo remedian?

La clase política debería hablar más de los problemas reales de la sociedad. No todo tiene que centrarse en la lucha partidista. Esto provoca desencanto y desengaño en la ciudadanía, y eso no es bueno. Pero peor es aún para los pobres.

  • ¿Cáritas es algo más que una ONG?

No somos ni más ni menos que nadie. Es verdad que no lo somos, aunque la ley, a veces, nos imponga este nombre. Cáritas es un estamento de la Iglesia y no existiría si no existiera la Iglesia. Es el exponente de la preocupación que ésta siente por los más desfavorecidos.

  • ¿Sienten frustración cuando algunos sectores sólo atacan los errores de la Iglesia y no reconocen sus aciertos, como es la ayuda a los necesitados?

Nos duele que se metan con nuestra madre, aunque sólo sea desde el punto de vista afectivo. Somos consciente de que en la Iglesia también hacemos cosas mal, pero una cosa es una crítica y otra es la destrucción, el odio y el resentimiento. Con estos ingredientes pocas cosas se pueden hacer. Los cristianos estamos ya acostumbrados a todo esto. Seguimos pensando que el cristianismo es un elemento positivo para la sociedad. La fe no se impone, sino que se propone.

  • ¿Los problemas laborales pueden desembocar en necesidades socio-caritativas?

La precariedad en el trabajo es un hecho. Hay un sector de personas en esta situación. Sus posibilidades de futuro son pocas. Montan y desmontan negocios en muy poco tiempo. Estando en esta tesitura, en la práctica, son personas que cuando pierden su empleo, se ven muy apurados para subsistir, porque la red familiar tampoco tiene posibilidades o, simplemente, no existe.

  • ¿Es casualidad que se hayan unido en el tiempo tantos conflictos laborales?

Casualidad no es. La globalización provoca que los grandes capitales busquen el máximo beneficio. En todos los países europeos se está dando esta misma circunstancia, ya que las fábricas se están desplazando a países donde la mano de obra es más barata.

  • ¿Asistimos entonces a la muerte de la industria tradicional?

Es un proceso que lleva años. La industria de aparatos de consumo en Europa quedan muy pocas. Vitelcom es sólo un ejemplo. Deberíamos reflexionar sobre el modelo económico, que incluso afecta al cambio climático. No es soportable. Hemos entrado en una dinámica que si no ganamos más que el año anterior, y el siguiente más que el anterior, no estamos satisfechos.

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