Análisis y reflexión03/07/2026

La regularización extraordinaria: una oportunidad construida desde el acompañamiento y los derechos

La regularización extraordinaria ha supuesto un proceso profundamente humano para el equipo de migraciones

 

La regularización extraordinaria de 2026 ha sido para Cáritas Diocesana de Málaga mucho más que un trámite administrativo: ha representado un proceso profundamente humano, en el que el centro han sido las personas, sus historias y su derecho a vivir con dignidad.

Este camino no comenzó con la aprobación del decreto. Mucho antes de que la medida fuera una realidad, Cáritas ya estaba implicada, junto a más de 900 entidades de la sociedad civil y más de medio millón de ciudadanas y ciudadanos, en el impulso de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que abrió esta oportunidad. Fue un esfuerzo colectivo, construido también junto a plataformas de personas migrantes, entidades del tercer sector y administraciones públicas, para dar respuesta a una realidad que ya formaba parte de nuestra sociedad.

Un aprendizaje sostenido en comunión

En Málaga, este proceso se ha vivido desde la humildad de quien va creciendo y construyéndose en el ámbito de las migraciones, aprendiendo cada día al lado de las personas. Un aprendizaje sostenido en comunión con toda la Iglesia y que ha encontrado su fuerza en la cercanía de los equipos técnicos y el voluntariado de Cáritas Diocesana de Málaga. Su escucha, entrega y compromiso han hecho posible que este proceso no quedara reducido a la gestión administrativa, sino que se convirtiera en un acompañamiento real, presente en momentos de incertidumbre, angustia y también de esperanza.

Nuestro reconocimiento se extiende de manera especial al equipo confederal de Cáritas, a través de las personas referentes para la regularización extraordinaria y sus equipos diocesanos. Su compromiso, liderado en gran medida por mujeres, ha permitido compartir criterios, orientar la acción y sostener una respuesta común en todo el territorio. Gracias a su experiencia y generosidad, hemos podido aportar desde nuestras posibilidades y crecer juntas y juntos en este proceso.

Desde el primer momento, cuando aún predominaban las dudas y las preguntas, Cáritas decidió estar presente. Se ofreció información clara, acompañamiento y serenidad. Para muchas personas, reunir documentos o comprender los requisitos suponía una fuente de preocupación y ansiedad. Ese apoyo cercano ayudó a que nadie tuviera que afrontar el proceso en soledad.

Con la publicación del decreto, se intensificó el trabajo conjunto con la Delegación Diocesana de Migraciones y otras entidades. Las asambleas organizadas junto a Málaga Acoge en Ronda y Marbella, el trabajo desarrollado desde las Cáritas parroquiales y los distintos proyectos sociales, así como los espacios de encuentro generados en las clases de español y en el Centro de Formación Sagrada Familia, fueron tejiendo una red concreta de apoyo donde resolver dudas, compartir información y acoger historias de vida.

Avanzar con rigor y prudencia

Este proceso ha sido también un ejercicio de discernimiento y responsabilidad. La tramitación de constancias de permanencia, certificados de vulnerabilidad y, finalmente, la presentación de expedientes ha requerido avanzar con rigor y prudencia. Quizá no siempre con la rapidez que muchas personas deseaban, pero sí con la convicción de que era necesario hacerlo bien. En la recta final, la colaboración con Málaga Acoge resultó fundamental para que nadie quedara fuera de esta oportunidad. 

El plazo de presentación de expedientes concluyó el 30 de junio, pero el desafío continúa. Estamos llamados a ser guardianes de la dignidad humana, lo cual nos compromete a defender, aplicar y sostener esta regularización desde lo ético y lo legal. No basta con obtener unos papeles; se trata de que esos derechos puedan ejercerse plenamente y convertirse en una realidad cotidiana. Se trata de poder vivir con dignidad, construir un proyecto de vida y participar en la sociedad en igualdad de condiciones. En ese horizonte resuenan con fuerza las palabras que recientemente nos recordó el papa León XIV durante su visita a España: «Todos, de algún modo, somos migrantes».

 

Equipo de Migraciones de Cáritas Málaga.