Patricio J. Fuentes: “Es preciso un mayor compromiso político y social con el cuidado de las personas mayores con dependencia”
El director del Centro Gerontológico El Buen Samaritano, comparte cómo el cuidado digno y centrado en la persona transforma la vida de quienes ya no pueden vivir en su hogar.
Patricio Fuentes, director del centro gerontológico de Cáritas Málaga, El Buen Samaritano, comparte cómo el cuidado digno y centrado en la persona transforma la vida de quienes ya no pueden vivir en su hogar. Un modelo que se ha convertido en referente nacional y que demuestra que es posible cuidar sin atar, con humanidad, profesionalidad y compromiso.
Referencia en el sector de los cuidados
Mostrar el Amor de Dios a través del cuidado de las personas mayores con gran dependencia es la misión del Centro Gerontológico El Buen Samaritano, que acoge a 110 personas mayores y a otras 30 que asisten a su centro de día. La pobreza y la vulnerabilidad tienen muchos rostros, muchas realidades, y esta es una de ellas.
Gracias al trabajo de un numeroso grupo de profesionales muy comprometidos con esta labor de cuidado, al tiempo dedicado por muchos voluntarios, familiares y también residentes que colaboran en hacer de la residencia una gran familia bien organizada, este centro se ha convertido en una referencia nacional para el sector de los cuidados. Fruto de ello es la gran cantidad de visitas de otros centros y las participaciones en foros formativos y científicos en los que la residencia está presente. Prácticamente todos los meses recibimos dos o tres visitas de centros que nos llaman para conocer el modelo de atención centrada en la persona, con unidades de convivencia y libres de sujeciones.
Un entorno hogareño
Las unidades de convivencia responden al deseo de toda persona de vivir en casa. Cuando esto no es posible, por enfermedades como el Alzheimer o por una gran fragilidad, se organizan en pequeños grupos estables de convivencia y en un entorno hogareño. Eso es una unidad de convivencia.
La atención libre de sujeciones responde a una forma de cuidar a las personas sin recurrir a medidas tan agresivas como sujetar a una persona con demencia a un sillón o a la cama con un chaleco, o cualquier otra medida que impida moverse libremente o acceder a cualquier parte del cuerpo. En este centro se demuestra que es posible cuidar bien sin recurrir a este tipo de prácticas.
El cuidado digno necesita reconocimiento y apoyo
Por otro lado, este modelo de atención a las personas mayores es el que actualmente se impulsa desde todos los ámbitos de la administración pública. Se ha demostrado que ofrece la mejor calidad de vida para las personas en estas situaciones, aunque también se reconoce la falta de recursos públicos para que este modelo se pueda implementar con la intensidad necesaria.
Es preciso un mayor compromiso político —y, por tanto, de toda la sociedad— con el cuidado de las personas mayores con dependencia: para que se pueda contar con el personal necesario, capaz de ofrecer un cuidado digno, y con un mayor reconocimiento social y económico para estos profesionales, que realizan una labor tan imprescindible como es el cuidado de las personas mayores que ya no pueden vivir en su propio hogar.



