04/06/2026

Pepa, una vida entregada que seguirá sembrando esperanza

Siempre en nuestros corazones.

En estos días, en Cáritas, damos gracias por la vida de Pepa, una mujer sencilla y generosa que hizo del servicio a los demás su manera de ser y estar entre nosotros. Su vida fue un regalo para esta casa: entregada, atenta a cada persona, especialmente a quienes pasaban por situaciones de sufrimiento.

Pepa no solo ayudaba, sino que supo tejer relaciones, acompañar y abrir caminos de esperanza para todo aquel que se encontraba con ella, con una cercanía y una humildad propias de alguien que tenía su referencia en Jesús. De manera especial, su entrega se hizo vida junto a las personas sin hogar y junto a tantas personas migrantes, a quienes acompañó desde Cáritas con una cercanía real y comprometida.

Pero también nos regaló algo muy suyo: esa capacidad de estar cerca de cada uno de nosotros, de crear momentos de complicidad, de saber acompañarnos en lo sencillo y en lo difícil, estando presente justo cuando más lo necesitábamos.

Desde Cáritas, tus compañeras y compañeros, con quienes tanto compartimos y aprendimos contigo, solo podemos estar profundamente agradecidos. Gracias por tu sencillez, por tu vida generosa, por tu valentía para situarte en los momentos complejos y, sobre todo, por tu manera de estar siempre al lado de los más débiles.

En medio de la tristeza, nos queda la esperanza de ser capaces de vivir la vida con tu estilo, de hacer nuestra tu forma de mirar y de actuar. Y, como tantas veces habrás rezado la oración de Carlos de Foucauld, ya has dicho el definitivo: “Padre, pongo mi vida en Tus manos”.

Te queremos, Pepa.

Tus compañeros de Cáritas.