Cooperación internacional11/09/2026

Venezuela: cuando la rehabilitación también es una forma de esperanza

Gustavo Pérez comparte en estas líneas la realidad que está encontrando en Venezuela y la huella de solidaridad que está dejando esta emergencia.

 

Aunque actualmente desarrolla su labor profesional en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Gustavo Pérez es, desde hace muchos años, voluntario del equipo de Cooperación Internacional de Cáritas Diocesana de Málaga. Tras desplazarse a Venezuela para apoyar la respuesta a los terremotos que sacudieron el país el pasado mes de junio, comparte en estas líneas la realidad que está encontrando sobre el terreno y la huella de solidaridad que está dejando esta emergencia.

 

TESTIMONIO

Tras mi última misión con la Organización Mundial de la Salud en Ucrania, me incorporé en octubre de 2024 a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional de la OMS para las Américas. Desde entonces, mi labor consiste en asesorar a los gobiernos de distintos países para fortalecer los servicios de rehabilitación y promover una atención más equitativa para las personas con discapacidad.

Ese trabajo también implica responder a situaciones de emergencia. Por eso, tras los terremotos que sacudieron Venezuela el pasado mes de junio, me desplacé al país para apoyar la respuesta humanitaria en el ámbito de la rehabilitación y la discapacidad.

Dos meses después de la catástrofe, la huella del terremoto sigue siendo visible en muchos lugares. Las viviendas destruidas o dañadas forman parte del paisaje cotidiano, y para muchas familias la incertidumbre continúa siendo una realidad diaria. Aunque la respuesta internacional está llegando de forma rápida y coordinada, los desafíos siguen siendo enormes: el acceso a alimentos, agua potable, electricidad, medicamentos y una atención sanitaria adecuada continúa siendo una preocupación para miles de personas. A ello se suman nuevos riesgos, como la aparición de brotes de enfermedades como el sarampión, la malaria o la fiebre amarilla.

Vulnerabilidad e indefensión

Sin embargo, las consecuencias de un terremoto no se miden únicamente en términos materiales. También dejan una profunda sensación de vulnerabilidad e indefensión. En contextos como este, las personas con discapacidad suelen ser quienes afrontan mayores dificultades para acceder a la ayuda, desplazarse o recuperar cierta normalidad en sus vidas.

Por eso, una parte importante de nuestro trabajo consiste en asegurar que la respuesta humanitaria tenga en cuenta sus necesidades específicas. Para lograrlo es imprescindible una coordinación estrecha entre las organizaciones internacionales, las entidades humanitarias, la sociedad civil y las instituciones públicas del país.

Acompañar a las comunidades afectadas

Durante estas semanas he podido comprobar la enorme capacidad de respuesta del tejido social venezolano. Numerosas organizaciones están desarrollando una labor admirable para acompañar a las comunidades afectadas y ayudarles a reconstruir sus vidas.

Hubo una experiencia que me marcó especialmente. La oficina de la OMS en Venezuela se encontraba junto a un colegio salesiano. Como antiguo alumno y salesiano cooperador, me acerqué a conversar con uno de los religiosos sobre cómo estaba viviendo la Iglesia esta emergencia. Su respuesta fue sencilla, pero muy reveladora: el pueblo venezolano no ha dudado en compartir incluso aquello que apenas tiene.
Me quedo con esa solidaridad del pueblo venezolano y con su confianza en una pronta recuperación a pesar de todas las dificultades que está atravesando. Más allá de los daños materiales, he encontrado a personas que siguen sosteniéndose unas a otras, compartiendo recursos y apoyándose en medio de la incertidumbre.

Venezuela es un país donde la red de apoyo formada por comunidades, parroquias y organizaciones de la sociedad civil juega un papel determinante en la vida cotidiana. También lo hace en momentos de crisis como este. Su presencia cercana permite atender necesidades urgentes, pero también acompañar a las personas en un proceso de recuperación que será largo y complejo.