Noticia06/07/2026

Reinaldo Aguilera: «La caridad no es tarea de unos pocos, es misión de todos»

Casi un mes después de su nombramiento como delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Málaga, Reinaldo Aguilera reflexiona sobre la llamada que le llevó a aceptar esta nueva responsabilidad y comparte su visión sobre el papel de la caridad en la Iglesia.
 
En esta entrevista, aborda algunos de los desafíos sociales y eclesiales más urgentes, como el acceso a la vivienda, la realidad migratoria y la necesidad de implicar a nuevas generaciones en la acción caritativa, al tiempo que reivindica a Cáritas como una expresión esencial de la misión evangelizadora de la comunidad cristiana.
 
ENTREVISTA

¿Cómo recibió la noticia y cómo fue su discernimiento personal para decir que sí?

Recibí esta noticia a través de una llamada del obispo de Málaga quien me propuso asumir la responsabilidad. Ante ello, le trasladé las reservas que considero lógicas cuando a uno le proponen una tarea así: la sensación de no contar, a priori, con todas las capacidades necesarias para desempeñarla. Él comprendió mis dudas y me ofreció tiempo para pensarlo.

Sin embargo, le respondí que, si se trataba de una decisión discernida en oración y abierta a la acción del Espíritu Santo, ya no era solo una elección personal suya, sino una llamada que también yo debía acoger. Entendí que, como obispo, es quien envía, y yo me siento enviado por él. Esta vivencia me ha dado mucha paz para afrontar la nueva misión.

El Papa ha recalcado en su viaje a España que la caridad, en la Iglesia, no es la fijación de algunos, sino «el núcleo incandescente de la misión eclesial». ¿Qué opina de esa afirmación?

Creo que esa afirmación es clave para comprender qué es Cáritas. No es simplemente un grupo, aunque tenga una dimensión estructural necesaria para su funcionamiento. En el fondo, Cáritas no se define por su función, sino por su esencia. Y su esencia es el Evangelio: Dios es amor. Por eso no puede haber separación entre la fe y la caridad. Cáritas es una forma de canalizar ese amor, pero el amor siempre es más grande que cualquier institución. Por eso la Iglesia nos recuerda constantemente que no se puede separar a Cristo de la caridad.

Y esto, ¿Cómo puede llevarse a cabo en la vida parroquial?

A veces, en las parroquias, se tiende a ver Cáritas como un grupo más, o incluso como algo ajeno a la vida eclesial. Superar esa dicotomía es fundamental. Cáritas debe entenderse como una realidad transversal, presente en todos los ámbitos de la parroquia, del mismo modo que todo está llamado a ser liturgia.

Cuando fragmentamos en exceso la acción pastoral, corremos el riesgo de empobrecer nuestra comprensión de la caridad, porque organizarse es necesario, pero no puede hacernos perder de vista que la caridad forma parte del corazón mismo de la Iglesia.

Cáritas acompaña cualquier realidad de vulnerabilidad. ¿Hay alguna situación que, de manera particular, interpele su sensibilidad y su compromiso?

Hoy, el acceso a la vivienda es uno de los problemas más acuciantes. Muchas personas se están quedando fuera del mercado y eso genera situaciones de gran vulnerabilidad. Ante esta realidad, la respuesta no solo debe ser asistencial, sino también testimonial.

Los cristianos estamos llamados a vivir a contracorriente, evitando reproducir dinámicas centradas en el beneficio o el aprovechamiento de las circunstancias. El testimonio es fundamental, y debe comenzar en las propias comunidades, educando a niños, jóvenes y adultos en otra forma de vivir.

Junto a la vivienda, también considero muy relevante el reto que nos plantea la inmigración. Sin duda, es una cuestión compleja que debe abordarse desde una actitud responsable, evitando la polarización o la instrumentalización ideológica. La caridad no puede quedar atrapada en discursos teóricos o partidistas.

En este contexto, el Evangelio nos invita a implicarnos en la realidad, a no mirar de lejos el sufrimiento, sino a hacernos cargo de él con esperanza y responsabilidad. Estamos llamados a ser testigos de una transformación que nace en el corazón, no desde la imposición, sino desde la cercanía, el cuidado y el ejemplo de una vida sencilla y auténtica que pueda tocar la de los demás.

En el inicio de esta nueva etapa como delegado episcopal, ¿Cuáles identifica como los principales retos que deberá afrontar Cáritas Diocesana?

Como Iglesia, uno de los retos principales es la incorporación de nuevas personas, especialmente jóvenes. Es necesario implicarlos y acompañarlos en procesos de conversión auténtica. En la vida cristiana, el compromiso no es un punto de partida, sino una consecuencia del encuentro con el Señor.

Cáritas no debe perder nunca esa perspectiva: el servicio nace de una experiencia de fe. Por eso, resulta clave trabajar este aspecto en la catequesis, en la formación y en la vida de las comunidades. Se trata de propiciar ese encuentro que lleva a la entrega por amor, siguiendo el ejemplo de Cristo.

Además, es importante reforzar la idea de que Cáritas no es una realidad separada dentro de la parroquia. Debe integrarse plenamente en la vida comunitaria y colaborar con otros ámbitos, como la pastoral de la salud, pues, en el fondo, todo responde a una misma expresión del amor cristiano.