Cáritas reúne a sus distintos centros en un encuentro formativo y de convivencia
El Sr. obispo ha presidido este encuentro en el que ha ofrecido una interesante reflexión sobre la vivencia de la alegría del Evangelio desde la dificultad
Cáritas Diocesana de Málaga ha celebrado un encuentro formativo y convivencial dirigido a participantes, voluntariado y profesionales de sus distintos centros y proyectos. La jornada, que ha tenido lugar en el Centro Gerontológico El Buen Samaritano, ha llevado por lema “Vivir la alegría del Evangelio desde la dificultad” y ha contado con la reflexión de D. José Antonio Satué Huerto, Obispo de Málaga.
D. José Antonio Satué ha señalado que vivimos en una sociedad que, en ocasiones, concibe la alegría como un derecho exigible. “Vivimos en una sociedad donde algunos han creído que incluso estar alegres es un derecho que la sociedad o el Estado debe garantizar”, ha afirmado, para recordar a continuación que “la alegría es un regalo, no algo garantizable desde fuera”. Aunque teóricamente pareciera incompatible unir alegría y dificultad, ha subrayado que “la vida nos ha dicho otra cosa”. Para ilustrarlo, ha compartido tres experiencias vitales que han marcado su comprensión de esta realidad.
El obispo también ha fundamentado su reflexión en el Evangelio, recordando las Bienaventuranzas como una propuesta de felicidad distinta a la que presentan los modelos sociales contemporáneos. “¿Dios quiere que estemos contentos y felices? Sí, absolutamente sí. Pero el camino no es el ideal que nos han mostrado los medios de comunicación”, ha afirmado, invitando a reconocer la alegría profunda que nace del espíritu de las Bienaventuranzas.
A lo largo de su exposición, ha desarrollado varias actitudes que considera esenciales para vivir la alegría cristiana. En primer lugar, ha subrayado la importancia de aceptar la propia fragilidad. “Todos somos frágiles”, ha afirmado, recordando la respuesta que, según San Pablo, había recibido de Dios: “Mi fuerza se hace perfecta en tu debilidad”. Ha insistido en que “no nos podemos exigir estar siempre a tope. Nadie”.
Asimismo, ha destacado la necesidad de pedir ayuda y de fortalecer los vínculos comunitarios. “Vivimos rodeados de gente, pero tremendamente solos”, ha señalado, animando a expresar sin miedo las propias dificultades con un sencillo “Estoy mal, necesito ayuda”. En este sentido, ha recordado que la misión de Cáritas no se ha limitado a la ayuda material, sino que ha consistido también en ofrecer un espacio comunitario donde las personas puedan vivir, compartir y sentirse útiles.
Otra actitud que ha destacado ha sido la de valorar lo bueno y cultivar una mirada contemplativa. Ha lamentado que, en nuestra sociedad, lo negativo suele ocupar toda la atención, mientras que la bondad cotidiana pasa desapercibida. “La bondad está muy cerca de nosotros, pero la vemos poco”, ha afirmado, invitando a redescubrir los gestos sencillos que sostienen la vida.
D. José Antonio también ha insistido en la importancia de orar desde la verdad, especialmente en momentos de dolor o cuestionamiento. Finalmente, ha resaltado la necesidad de conservar la capacidad de celebrar y hacer fiesta, incluso en contextos difíciles, como una expresión de esperanza y fraternidad compartida.
Tras un breve descanso, los asistentes han participado en trabajos de grupo centrados en tres preguntas sobre la alegría del Evangelio. La jornada ha concluido, al cierre de la puesta en común, con un almuerzo fraterno favoreciendo un ambiente de convivencia y cercanía entre los participantes.



