El testimonio de Abdel: “Yo solo quería una vida mejor”
A través de una intervención clara, cercana y profundamente humana, José Manuel condujo este espacio de reflexión centrado en la historia de vida de Abdel
En la tarde de ayer, la sede de Cáritas Diocesana de Málaga acogió un encuentro abierto organizado junto a la Delegación de Migraciones, con el objetivo de acercarse a la realidad migratoria desde la experiencia, la reflexión compartida y la humanidad.
El acto giró en torno al testimonio de Abdel, persona migrante y protagonista del libro La educación social entre fronteras. Una historia de vida para la resiliencia, una obra que invita a comprender el proceso migratorio como un itinerario vital con toda su complejidad.
La reflexión estuvo guiada por José Manuel Vega, miembro de la Parroquia de Santa Rosa de Lima y del equipo motor del proyecto Comunidades de Solidaridad y Acogedoras con las Migraciones y la Movilidad Humana, impulsado por Cáritas Málaga, y se articuló a partir de su investigación doctoral, en la que se inscribe esta obra. Desde este marco, Vega subrayó que “la resiliencia no es una capacidad personal, sino parte de un proceso”, en el que los apoyos sociales se convierten en un elemento clave para transformar situaciones de profunda adversidad.
Durante su intervención, fue desgranando la historia de vida de Abdel, marcada por la pobreza estructural, la pérdida familiar y la falta de oportunidades en su país de origen. “Yo tengo que poner remedio a esto”, recuerda Abdel que pensaba siendo apenas un adolescente. “Si tengo que salir y morir en el intento por cambiarlo, lo hago; pero quedarme aquí y ver cómo mi familia se va apagando, no lo quiero vivir”. Esa decisión le empujó a iniciar un proceso migratorio lleno de riesgos, que incluyó la llegada en patera, la experiencia de la calle y una vida marcada durante años por la invisibilidad y la exclusión.
“No te ve nadie. Eres invisible al resto de la humanidad”
“Vivir en la calle te da una libertad peligrosa”, relata Abdel en uno de los pasajes compartidos durante el encuentro. “No te ve nadie. Eres invisible al resto de la humanidad”. Una invisibilidad que, en muchos momentos, derivó en situaciones extremas de violencia, hambre y soledad, especialmente durante su estancia en distintos puntos del país.
Frente a esa dureza, el relato puso el acento en la importancia de las personas y las redes que fueron apareciendo en los momentos más críticos. José Manuel Vega explicó que “cuando todo se complica, lo que marca la diferencia es encontrar apoyos sociales que permitan sostenerse”. En palabras del propio Abdel, a veces basta un gesto sencillo para volver a confiar: “Que alguien te mire a la cara y te diga ‘confía en mí, que va a ir bien’, te da esperanza. Es como un colchón, un salvavidas”.
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la necesidad de referentes adultos y vínculos estables en la vida de los jóvenes migrantes no acompañados. La historia de Abdel muestra cómo el acompañamiento educativo, el trato igualitario y el sentirse parte de una vida cotidiana fueron determinantes para reconstruir su proyecto vital. “No me sentía diferente”, explica al recordar esa etapa. “Me trataban como si hubiera nacido aquí, respetando mis costumbres, mi religión y mi historia. Me ayudaron a no olvidar quién era”.
Abdel es hoy educador social
El encuentro quiso poner en valor el proceso actual de Abdel, hoy educador social, comprometido con devolver a otros jóvenes lo que él mismo recibió. “Yo quiero ser como Alonso –el educador social que marcó su vida–, y servir algún día a otra persona”, afirma, convencido de que la acogida, el acompañamiento y la confianza transforman vidas.
Al finalizar la exposición, se abrió un espacio de diálogo en el que algunos participantes quisieron compartir sus reflexiones y preocupaciones en torno a la realidad de la migración. Fue también un momento especialmente significativo en el que varias personas migrantes tomaron la palabra para expresar su propia vivencia, enriqueciendo el encuentro desde la experiencia personal.
A través de una intervención clara, cercana y profundamente humana, José Manuel condujo este espacio de reflexión que recordó la urgencia de mirar la migración con ojos humanos. Su forma de transmitir el mensaje logró emocionar a los asistentes y poner en valor la dignidad, la resiliencia y los sueños de quienes migran, reforzando el compromiso de nuestra Iglesia Diocesana con una sociedad verdaderamente acogedora.



