Noticia30/01/2026

Treinta años construyendo fraternidad: la huella internacional de Cáritas Málaga

Desde hace más de medio siglo, Cáritas Diocesana de Málaga ha mantenido una mirada abierta al mundo. Su compromiso con las personas más vulnerables no se limita al ámbito local: también alcanza comunidades empobrecidas en América, África, Asia y Europa. A través de su programa de cooperación internacional, Cáritas Málaga trabaja para estar cerca de quienes más lo necesitan, incluso cuando están lejos.

El responsable de este programa, Sergio González Román, resume así esa vocación: «Nuestro objetivo es trabajar la dimensión universal de la caridad desde una mirada cristiana, comprometida con la justicia social y la dignidad humana. Queremos promover el desarrollo integral de las personas, especialmente de las más pobres, excluidas y vulnerables, y sensibilizar en nuestro entorno sobre las realidades que viven otros hermanos». Esta línea de trabajo no nació de la nada. Desde prácticamente su fundación en 1968, Cáritas Málaga mostró sensibilidad ante situaciones de extrema gravedad. Sergio recuerda que «ya en 1969 se apoyó a las poblaciones afectadas por la Guerra de Biafra y después en los terremotos de Perú y Managua, además de colaborar con el pueblo kurdo exiliado en Turquía».

Apoyo a proyectos y emergencias en todo el mundo

Treinta años después de su consolidación, el equipo de cooperación internacional de Cáritas Málaga articula su trabajo en sensibilización, respuesta ante emergencias, apoyo a proyectos de desarrollo y promoción del consumo responsable, especialmente a través del comercio justo. Como explica su responsable, «Cáritas actúa antes, durante y después de cada episodio de crisis, reforzando la capacidad de respuesta y facilitando una recuperación rápida». Esa capacidad se refleja también en las cifras. Entre 1995 y 2024, Cáritas Málaga destinó 11.329.061 euros a cooperación internacional, de los cuales el 73,15% se dedicó a emergencias y el 26,85% a proyectos de desarrollo. «Estas cifras reflejan el compromiso tanto de Cáritas Diocesana como de las Cáritas Parroquiales», subraya.

Pero la verdadera dimensión del apoyo de Cáritas Málaga se percibe en las historias que llegan desde los territorios donde se desarrollan los proyectos. Todos estos testimonios muestran cómo el apoyo internacional trasciende los balances económicos y las estadísticas. Son voces que hablan de dignidad, oportunidades y caminos de futuro.

En Lobito (Angola), Virginia Alfaro, coordinadora del Espacio de Interacción Juvenil Ondjango Yapongololi, recuerda cómo comenzó todo. «Cáritas ha sido un actor protagonista desde el primer momento. Hoy, cuando miramos atrás, vemos cuántos beneficios ha generado para la juventud de Lobito, cuántas redes se han construido y cuántas alternativas han surgido. Sin su acompañamiento y recursos, no hubiera sido posible. Agradecemos profundamente vuestra confianza en un proyecto que respondía a una necesidad real, pero sin trayectoria previa», afirma la misionera.

En Venezuela, el padre Chafa, referente del trabajo de apoyo que allí se realiza, describe una realidad marcada por carencias estructurales que les obliga a «vivir experiencias límite por las insuficiencias en comunicaciones, seguridad y servicios básicos, especialmente en salud. En este campo, el envío de medicamentos desde hace una década ha sido fundamental para nuestras comunidades».

Desde Chad, el obispo de la diócesis de Laï, Rev. Nicolas Nadji Bab, ha querido expresar también, con motivo de este aniversario, su agradecimiento por el apoyo prestado a niños en situación de gran vulnerabilidad acompañados en su proceso de inserción laboral. «Esta ayuda, junto a la recibida para hacer frente a la emergencia provocada por las fuertes inundaciones del país, ha sido fundamental en familias muy pobres».

En Alhucemas (Marruecos), el padre Antonio vive junto a otros dos hermanos trinitarios y trabaja con mujeres vulnerables que carecen de apoyo familiar y de oportunidades para desarrollarse. «Con el telar, las máquinas de coser y la cocina, ellas pueden aprender un oficio y volverse más independientes», señala el sacerdote.

En Brasil, el misionero laico Luis Ventura destaca un aprendizaje que trasciende lo material y mediante el cual «los pueblos indígenas nos enseñan a recuperar el sentido de pertenencia a la Tierra y la riqueza de lo comunitario. El apoyo de Cáritas Málaga permite que continúen luchando por sus tierras y produciendo alimentos en ellas. Es la mejor manera de responder al grito de la tierra y de los pueblos, como dice Laudato Si’».

Expresión universal de la caridad

Desde Cáritas Española, la directora de Cooperación Internacional, Graciela Rico, subraya cuál es el sentido profundo de esta labor que enlaza territorios, culturas y realidades diversas: «La Cooperación Fraterna es el modo en que nos vinculamos con las Cáritas hermanas que atraviesan mayores necesidades en el mundo. A través de ella damos a la caridad cristiana una proyección universal, reconociendo a todas las personas más vulnerables como sujetos de derechos, independientemente de si viven aquí o en cualquier otro lugar».

Ese mismo espíritu, compartido por quienes sostienen el trabajo del programa, lo resume el equipo de Cooperación Internacional de Cáritas Málaga con una frase que condensa décadas de compromiso diocesano: «La cooperación internacional es una expresión de la caridad fraterna y se sostiene gracias a la generosa colaboración de socios y donantes, y el trabajo de los voluntarios que han formado parte del programa en estos 30 años. Queremos seguir cerca de quienes más lo necesitan, sin importar dónde vivan».